—Bueno, yo—Oliver se golpeó mentalmente como era posible que estuviera así de nervioso, no es que fuera directo a la cama con ella, ya que era la cuarta vez que se veían y nada. Siempre terminaba ella con otro tipo, hablarían y se conocerían un poco más, pero al final la chica se iba con otro.
—Oliver, vaya otra vez te encuentro. —ella sonrió y casi solo casi se le aflojaron las rodillas, maldita sea, la mujer estaba como quería. Y no solo era coincidencia, si ella supiera que lo tenía siguiéndola todas las noches que podía, claro. Porque la mujer no era de ir cada día a un bar diferente y si lo hacía a veces se iba sola y con eso él se sentía feliz, que su amigo lo tachara de mocoso, idiota o el favorito de Kaphiri: niño estúpido, no le impedía rastrear a La Maestra.
La segunda vez que la vio fue en la Mazmorra, era un lugar que quedaba en la parte baja de For's un bar de la zona céntrica de Dallas. Kaphiri tenía contactos con Amus el administrador del lugar, un Maestro de entrenamiento para nuevos sumisos. Así que cuando Amus levantó una ceja y rio disimuladamente cuando nombraron a La Maestra, él les ayudo un poco. El hombre les dijo que nunca había recibido ninguna queja de los sumisos que él le ofreció a ella. Incluso les dijo que un conocido de él le dijo que era una mujer centrada en sus preferencias.
—Ella sabe que la buscas, niño. —Amus preguntó directo.
—No.
—Entonces que esperas. —volvió a hablar y rodo los ojos.
—Es tímido. —Oliver escuchó a su amigo decir.
—Oh, Kaphiri, no puedes hacer el trabajo de él siempre. —Amus negó suavemente.
—Y no lo hago. —se burlo un poco Kaphiri.
Aunque Oliver sabía que sí era verdad, su amigo le ayudaba en muchas cosas, algunas muy vergonzosas.
—Bien, La Maestra es una mujer de carácter, y sincera. Mis chicos nunca han tenido problemas con ella. Además, se que aprecia los límites de sus parejas.
—Gracias.
Kaphiri agradeció y Oliver volvió a ver a La Maestra, ella estaba con un sujeto que, para los ojos de Oliver, él podría y sería mejor.
La tercera vez que se encontró con ella estaba de nuevo en Moondrey, ella estaba en un palco y junto a ella un chico bajo y de cabellos revoltosos. Eso le molesto, no podía entrar en el palco sino era invitado, ese día Kaphiri no había ido con él, tal parecía que tenía cita con su novia o lo que fuera.
En todos los encuentros hablo un poco con ella, pero nunca se fueron juntos, ya que ella parecía estar siempre comprometida con alguien o se iba solo porque encontraba y satisfacía sus necesidades en el mismo lugar.
La cuarta era esa, y ya estaba más tranquilo llevaba algunas horas viéndola y tomo el valor para ir y hablar y eso estaba saliendo bien.
—Si, te puedo invitar a un trago si gustas. —tenía que empezar con lo básico, se dijo a si mismo.
—Por qué no, Oliver.
Llamó al barman y le pidió dos tragos, un vaso de tequila para él y lo que sea que la dama haya pedido. No tenía ni idea porque no le prestó atención, era muy malo. Muy malo.
—Así que dime en que equipo trabajas, si se puede saber. Ya que nunca me lo has dicho. —Beth rio, Oliver tenía la desafortunada suerte de toparse cuando ella tenía el día ya con alguien, es más suponía que el hombre la perseguía, cosa totalmente loca.
—Soy parte del equipo local. —respondió un poco más calmado, siempre tenía que esperar un tiempo para poder sentirse bien.
—Genial, yo soy maestra de primaria, así que ves no es la gran cosa mi sobre nombre. —ella se encogió de hombros. Él se sorprendió que ella le compartiera ese dato, generalmente no lo hacían y que ella lo hubiera hecho le daba más confianza.

ESTÁS LEYENDO
La Maestra y el Vaquero ©
RomanceEn Proceso-Mundo al que pertenece: The Sin Quisbert. 2 libro Fustas. Bondage. penis plug Y unas cuantas corbatas son lo que guarda en su cajón. Oliver "el relámpago" vuelve a casa para ser consentido por todos gracias a su fractura. Lo que no espera...