Al ver a Richard bajar me congelé. Alejo me había dicho ya que él iba a venir a la salida, pero no creí que lo fuera a encontrar.
Él me sonrió al verme.
—Olivia. —Dijo acercándose mientras apretaba un botón en su mano que bloqueó su auto.
—Hola. —Sonreí con timidez.
—¿Cómo te fue? —Preguntó.
—Muy bien, me estoy desempeñando muy bien, me estoy ganando el puesto. —Dije tratando de hablar normal.
—Claro que te lo ganaste. —Dijo con una sonrisa.
Tomé aire cuando sentí ganas de llorar.
—Espero que sigas así. —Acarició mi cintura.
Mi respiración se entrecortó y mis pies se congelaron. No sabía que hacer.
Una bocina sonando me hizo salir de mi estado de estupor.
Al mirar al frente me encontré con el auto de Mateo allí. Saqué rápidamente la mano de Richard y sin palabras siquiera para despedirme caminé hasta donde Mateo.
Entré al auto de copiloto y apreté la tela de mi vestido sin decir nada, tratando de tragarme las lágrimas.
Sentía mi cara arder, de la ira y la vergüenza. ¿Mateo había visto eso?
—¿Estás bien? —Preguntó Mateo.
—¿Puedes arrancar? —Cerré los ojos.
Esa sensación que siempre me había apresado, ese odio a mi ser que siempre oculto con mi ego, y ese odio a la sociedad que últimamente Mateo había ayudado a ocultar.
Todo apareció en mi corazón.
Cuando llamé a Mateo tenía planeado que nos escapáramos un rato, pero ahora lo único que quería era llorar en mi habitación.
Miré a la ventana todo el viaje bastante incómoda, hasta por fin llegar a mi casa.
—Gracias, Teo. —Musité.
—Tenemos que hablar. —Dijo Mateo.
—¿Sobre qué? —Dije en voz baja.
—Mirame, Oli. —Dijo él.
Con dificultad lo miré, y me dio ansiedad esa mirada de preocupación.
Él hizo una mueca mientras permanecía en silencio. No sabía como hablar.
Suspiré. —Viste lo de recién.
Él asintió con la cabeza.
—Sabés que podés confiar en mí. —Me dijo y yo sentí mi pecho oprimirse mientras un par de lágrimas corrían por mis mejillas.
No sabía si sería capaz de decírselo.
—¿Ese imbécil te hizo algo? —Preguntó tocando mi mejilla.
Mordí mi labio inferior ahogando mis sollozos.
—Podemos denunciarlo, ¿sabés? No tenés que permanecer en silencio. Yo te voy a apoyar. —Dijo él y yo negué con la cabeza.
Lo miré a los ojos y pude ver en ellos algo de enojo.
Mi corazón se oprimía más, porque él pensaba que la víctima aquí era yo.
—Podemos hacerlo, iremos ya mismo si vos querés. —Dijo él.
—Es que no es como vos pensás. —Dije con la voz quebrada.
—No lo ocultés, nena. ¡Es un abusador! Yo mismo vi como te tocaba ahí afuera del edificio. Y quisiera estarla flahseando, pero decime si no llorabas por él la otra vez. —Dijo.
Las lágrimas se acumularon en mis ojos y comenzaron a caer amontonadas con rapidez.
—Cuando pasaste a la agencia, viste. —Dijo él. —No nos vamos a quedar callados.
—¡Sí lo voy a hacer! —Grité mirándolo.
Él frunció el ceño. —¡¿Por qué?!
Sollocé. —¡Porque yo fui la que le pedí que lo hiciera!
Re tarde pero bueno. C fue todo al carajo.
![Mess; TRUENO [✓]](https://img.wattpad.com/cover/239768919-64-k844265.jpg)