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Estábamos mirando un programa de televisión acostados en su cama. Me tenía abrazada a él y siendo sincera era algo que no me dejaba concentrar mucho.

Nunca había estado así con un pibe, la única relación que mantenía con ellos era de sexo y casi nunca repetía con nadie.

Sonreí sintiendo el corazón de Mateo latir, oía sus latidos con facilidad ya que tenía mi cabeza apoyada en su pecho.

Cuando oí a Mateo reír salí de mis pensamientos y miré de nuevo a la televisión, donde estábamos viendo un programa re boludo.

Habíamos dormido hace un rato, fue muy cómodo, aunque nada de esto se lo iba a decir a él. Bueno, simplemente no iba a entrar mucho en detalles.

—Estuvo re piola la tarde. —Miré la hora.

Eran las cuatro de la tarde ya.

—Sí, me re sirvió la siesta. —Dijo Mateo.

Me senté en la cama y me puse en la orilla para ponerme los zapatos.

—¿Vamos a comprar las cosas para tu hermano? —Pregunté.

Él me miró fijo unos segundos hasta finalmente asentir.

—¿Ahí es el baño? —Cuestioné mirando una puerta de la habitación.

Necesitaba desaparecer de su vista o iba a notar mis nervios y con ello todo lo que estaba comenzando a provocar en mí.

En cuanto asintió yo me encaminé hasta el baño y al entrar cerré la puerta detrás de mí.

Solté un suspiro mientras me veía al espejo en frente. Abrí mucho mis ojos al notar que mis mejillas estaban rosadas.

Largué un chillido de frustración mientras me sacudía frenéticamente.

—¿Todo bien? —Escuché a Mateo afuera.

Puse una mano en mi boca y cerré los ojos con fuerza.

Soy una boluda grande.

—Sí, todo bien.. —Dije alejándome de la puerta.

—Está bien. —Escuché como se alejó de la puerta riéndose un poco.

Me miré al espejo tratando de calmarme. ¿Qué me estaba sucediendo?

No me podía estar pasando ésto.

Me miré al espejo y negué con la cabeza.

—Amigos, somos amigos. No confundas las cosas. —Musité.

Me lavé las manos y salí del baño.

—¿Estás lista? —Preguntó Mateo.

Asentí con la cabeza y salí de la habitación para bajar las escaleras.

—Ya estoy. —Dijo Emi emocionado mientras se terminaba de acomodar los zapatos.

Sonreí ladeado mirándole, era un nene re tierno.

—Vamos.

Cuando oí la voz de Mateo a mi espalda salí de la casa sin poder mirarle la cara.

No sé por qué estaba actuando así, parecía una niñita enamorada.

No podía comportarme así, le dije que iba a estar con él en la fiesta de su hermano.

Miraba para la nada hasta que sentí que una mano sostuvo la mía. Miré hacia abajo y me encontré con Emi que me miraba con timidez.

—¿Puedo ir de tu mano? —Preguntó Emi.

Yo me quedé un poco en shock, normalmente no le agrado ni a los niños, y a decir verdad incluso a ellos los peleo.

Pero aquí estoy, más enternecida que nunca.

—Claro que sí. —Sonreí apretando suavemente su mano.

Emilio sonrió al igual que yo. Cuando íbamos a comenzar a caminar sentí como agarraban mi otra mano.












Ayyyy los amo, no se ustedes.<3

Mess; TRUENO [✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora