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Estaba jugando en la sala con Ignacio, habían algunas latas de cerveza en la mesa, que pese a que no eran mis favoritas, él insistió en tomarlas.

Ya estábamos en vacaciones, y digamos que era algo bueno, sumándole a que había firmado con el club al que me había llevado Jorge.

Realmente era un buen club, y tras un par de días de entrenamiento, pude entonces confirmarles que era el chico que ellos buscaban.

Olivia lo celebró conmigo, sin embargo desde ese día que no nos vemos y estoy considerablemente aburrido.

—Dale amigo, te estoy culeando. —Dijo Ignacio tras meter otro gol.

Iba a seguir como si nada pero él pausó el juego.

—Así no es divertido, Mateo. Decime qué te pasa. —Dijo él mirándome.

Tiré mi cabeza hacia atrás antes de soltar el joystick.

—Que se yo, tengo mi cabeza hecha un quilombo. —Dije yo. 

—Y hablalo, turro. ¿Yo estoy de pintura o qué? —Dijo haciéndome reír.

—Es que capaz.. no sé, capaz es algo trivial y yo estoy haciéndome la cabeza nomás. —Dije haciendo una mueca.

—Nada es trivial amigo, no si nos afecta, cualquier cosa, así sea mínima se vuelve un problema si nos afecta. Puede que golpearse el dedo meñique del pie sea una boludez al lado del  hambre de África, pero el problema de África está en África, y el dolor del meñique de tu pie es tuyo. No podemos comparar los problemas, mientras algo te afecte, es un problema y punto. —Dijo Ignacio dejándome con la boca abierta.

—¿Y mi amigo qué se hizo? —Miré a todas partes.

—Dale, forro. —Me golpeó el brazo y reímos.

—Igual tenés mucha razón amigo. —Dije y él sonrió.

—Siempre tengo razón. —Dijo él.

—Bue, Ignacio volviste, amigo. —Dije y él me miró mal antes de reír.

—No me cambiés el tema y decime. —Dijo.

Suspiré. —Olivia me está matando. Osea no, las inseguridades.

—¿Inseguridades? Dale amigo, si estás re potro. —Dijo y reí negando con la cabeza.

—Olivia ya es una modelo, boludo. ¿Sabés la cantidad de modelos que conoce? —Dije desanimado. —¿Y los que va a conocer?

—Eso es solo trabajo, no tiene nada que ver. —Dijo él.

—Sí tiene, amigo. ¿Vos pensás que Olivia va a estar enamorada de mí toda la vida? —Dije.

—¿Y vos pensás que vas a estar toda la vida enamorado de ella? —Dijo él.

—Sí. —Dije y él rodó los ojos.

—Por favor, Mateo, somos pequeños. ¿Sabés cuántas minas hermosas vas a conocer en tu vida? —Preguntó él.

—Es que no es que sea hermosa, lo es y mucho, pero eso no es lo esencial. —Dije.

—¿Y qué lo es entonces, su personalidad? Vamos, Mateo. Olivia no es la mejor persona de la que te pudiste enamorar. —Dijo él.

Fruncí el ceño. —¿Posta, Ignacio? —Dije. —Vos sabés que Olivia no es lo que pensábamos a inicio de año, y creeme que incluso a el día de hoy ha cambiado demasiado. Y es porque necesitaba ayuda, ella estaba sola y perdida.

Ignacio no dijo nada y bufé.

—Mirá, ella puede tener todo el dinero que quiera, pero si no le naciera no me habría comprado lo que me compró, y exactamente es eso, no tomo por amor su dinero, sino que me hace sentir especial que quiera darme cosas, ¿sabés? —Dije.

—Es verdad amigo, pero no te preocupés por amor, repito, estamos chiquitos. —Dijo él.

—¿Y qué importa eso? —Dije rápidamente. —¿Sabés que sueño? Sueño con que cumplamos nuestros sueños, que ella logre brillar como siempre ha anhelado, que yo pueda lograr mis sueños, ser un gran futbolista, y sabés. —Dije y él asintió invitándome a continuar. —Poder seguir juntos de la mano, ella es lo que amo.

Ignacio me miró y sonrió sin mostrar su dentadura.

—Si eso es lo que vos pensás no la vas a perder, creeme. —Dijo.

—No es cierto. Eso es lo que pienso yo, ¿pero qué piensa ella? —Dije.

—Ese es su problema amigo, no te preocupés por eso. —Dijo.

Pero era imposible no hacerlo.







Holasas.

Mess; TRUENO [✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora