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Estaba recostada en el pecho de Mateo mientras miraba a Ignacio hablarnos en el recreo. Estábamos sentados en unas escaleras.

Más que todo hablaban ellos dos, estaban pensando en cómo iban a jugar el día que ya el “caza talentos” les había avisado que los iría a ver.

Yo estaba revisando mis redes sociales, más que todo mirando outfits que me gustaría comprar.

—¿Te quedás a amanecer hoy? —Preguntó Mateo.

—No. —Levanté la vista y me di un poco vuelta para poder mirarlo. —Mañana debo ir temprano con la agencia para una sesión de fotos. Me quedo a ver el partido.

—Creí que lo veríamos juntos. —Dijo Ignacio mirándolo frustrado, a lo que Mateo rió y yo le saqué la lengua.

Estas dos últimas semanas Mateo me estuvo explicando más o menos las reglas del fútbol, como funcionaba la liga y todo eso.

Era interesante, pero me encantaba más que todo estar en el sofá abrazada con él.

—¿Te acompaño mañana a la sesión? —Preguntó.

—Es muy temprano. —Le advertí.

—No importa. —Dijo antes de besar mi mejilla suavemente.

—Está bien. —Sonreí.

El resto de la jornada me la pasé en clase y de vez en cuando miraba el celular para boludear porque me aburría.

Mateo se había hecho con Ignacio porque su amigo era re maricón y decía que lo estaba abandonado.

Igual a mí no me jodía porque era su amigo, y obviamente iba a querer pasar tiempo con él.

Además, nosotros íbamos a estar juntos en la tarde.

(...)

Estábamos en el sofá Mateo y yo, el partido de Boca ya empezaba y ya nos estábamos acomodando.

Yo me senté en el sofá, mientras que él se acostó de largo, apoyando su cabeza en mis piernas.

Saqué el celular y mientras decían las alineaciones yo me puse a boludear en el celular, riendo cuando me cruzaba alguna boludez.

—¿Con quién hablás? —Preguntó Mateo.

—Con un amigo. —Lo jodí.

Él me miró de reojo y volvió la vista al televisor.

—Ah. —Soltó.

Me reí por su reacción pero miraba el celular para que no me descubriera.

—¿Y son muy amigos o es muy chistoso o qué? —Preguntó.

—No sé. —Dije.

—No sabés..

Yo me reí otra vez y él se levantó de mis piernas para sentarse bien.

—Es joda, Mateo. —Dije acercándome a él. —Solo veía memes.

Él rodó los ojos.

—Que celoso sos. —Negué con la cabeza.

—No estaba celoso, es que ya empezaba el partido y estabas pegada del celular. —Dijo y yo reí.

—Bueno. —Solté el celular. —Pero quitá esa cara.

Él me miró y me abrazó.

—Es que vos sos mía. —Dijo antes de besar mi cuello.

—No soy tuya. —Lo miré.

—¿De quién sos si no? —Dijo.

—A Olivia puede ser.

Él sonrió.

—Na, sos mía pero le comparto a ella un poquito. —Dijo provocando que ría antes de besarme.











Diosito, algo como lo de ellos, puede ser?

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Mess; TRUENO [✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora