Crónica de un no-noviazgo

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Título: Crónica de un no-noviazgo.

Personajes: Kozume Kenma || Akaashi Keiji

Descripción: Ellos no están saliendo, pero a veces pasan cosas.

Para MrsBakerV. De verdad que conocerte fue una de las cosas más hermosas de este 2020. Nunca cambies, que sos mágica. Me encantaría dedicarte mil palabras de amor, pero la verdad es que creo que soy tan intensa que ya tenés claro todo lo que te adoro.

 Me encantaría dedicarte mil palabras de amor, pero la verdad es que creo que soy tan intensa que ya tenés claro todo lo que te adoro

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Conocí a Akaashi gracias a la amistad entre Kuroo y Bokuto.

Se veía muy taciturno, con esos ojos semicerrados y la cabeza gacha. Al igual que yo con el mío, Akaashi permanecía unos pasos detrás de su mejor amigo; y supuse que sus gestos se debían a un intento por ser respetuoso con la conversación que este mantenía con Kuroo.

Me fascinó su porte ─como a pesar de lucir encogido, se lo veía muy elegante. Cada uno de sus cabellos estaba en el lugar apropiado, el uniforme colocado según el reglamento, y aunque era un adolescente hormonal del montón, desprendía un ligero olor a jabón aromatizado que llegaba hasta mi nariz.

Tenía los dedos largos, en contraposición con los míos, cortos y esqueléticos ─no me enteraría de ello, sin embargo, hasta un tiempo después, cuando nos reencontráramos en el campamento de entrenamiento.

No nos hablamos por decisión propia, porque no estaba en nuestra naturaleza el ser individuos extrovertidos con afán de conocer personas; pero Bokuto y Kuroo decidieron que era un buen momento para presentarnos de verdad (porque al parecer, decirle Kozume y Akaashi al otro no era un verdadero intercambio).

De esa manera, Akaashi se convirtió en mi saco de quejas: primero de manera presencial cada vez que nuestros amigos nos juntaban. Luego, sin embargo, mutó hasta transformarse en un intercambio de mensajes llenos de insultos hacia las tareas, los maestros, los videojuegos y cualquier tema que resultara relevante en nuestras vidas.

Para la próxima vez que nos cruzamos, ya no éramos desconocidos: conscientes de lo peor del otro, no había nada que nos horrorizara. Creo que a ello se debió mi reacción ante su confesión apresurada una tarde mientras trotábamos.

─Me gusta Bokuto-san.

Si me lo hubiera dicho otra persona, de seguro mi arrugada frente sería la reacción menos negativa; pero con Akaashi, estaba curado de espanto. Cabe aclarar que en esa época no veía la homosexualidad como algo natural ─aunque jamás había usado su antónimo en voz alta, sí que lo pensaba.

Sus palabras dieron vueltas en mi cabeza durante las siguientes semanas. Mi historial se convirtió en una lista desordenada de páginas que hablaban sobre la sexualidad, comencé a stalkear de manera silenciosa cuentas de Twitter que hablaran del tema y, en general, me volví un experto en gays.

Tan experto que al final me volví en uno de ellos.

Y le robé un beso a Akaashi detrás de un árbol, mientras Bokuto y Kuroo debatían sobre las posibilidades que tenía el Karasuno de llegar a las nacionales.

Y le robé un beso a Akaashi detrás de un árbol, mientras Bokuto y Kuroo debatían sobre las posibilidades que tenía el Karasuno de llegar a las nacionales

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Nos convertimos en novios informales ─si acaso esa etiqueta existe─. Nuestros mensajes subieron de tono, la frecuencia de nuestros encuentros aumentó de forma tan veloz que hasta la distraída de mi madre lo notó y aprendí que los besos no se parecían en nada a ese pico robado en primavera.

Durante el siguiente campamento de entrenamiento, nos escabullimos una noche a besarnos tras el gimnasio. Era la primera vez que llegaba a tanto, por lo que mi estómago se asemejaba a un mar revolucionado y mis manos temblaban.

Akaashi parecía más seguro respecto a sus movimientos, y eso apaciguó un poco mis nervios. Me senté entre sus piernas, de manera que mis rodillas tocaban la pared y las suyas mis costados. Sus dedos ─esos que Bokuto siempre alagaba por sus capacidades a la hora de armar─ se colaron entre los pliegues de mi ropa y, como pude, me aferré a su piyama.

Estaba nublado, por lo que apenas podía ver su cara. Nos besamos, desesperados y de manera torpe, buscándonos en la oscuridad. Jadeé cuando sus labios bajaron hasta mi mandíbula, y enloquecido por sus toques, me apreté contra su cuerpo.

Y entonces alguien carraspeó a nuestras espaldas.

─¿Qué hacen? ─preguntó la voz de Hinata con ese toque de inocencia que lo caracterizaba.

─Nada ─-respondió Akaashi con rapidez, aunque se oía tan deshecho que era una obviedad que se trataba de una excusa mal hecha.

¿Y yo?

Yo solo pude hundir la cabeza en el hombro de Akaashi y fingir que nada ocurría.

Yo solo pude hundir la cabeza en el hombro de Akaashi y fingir que nada ocurría

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No roben besos, está mal. Yo hago lo que quiero con mis personajes adolescentes hormonales, pero no lo apliquen a la realidad ah.

Está bien cortito, pero espero te haya gustado, Sopi. Me dijiste algo soft, y no sé si lo sea, pero me gustaron las distintas ambientaciones (? Idk, en mi mente es una historia con colores rosaditos, y eso ya es soft (?

¿Es una buena historia para terminar esto? No sé, a mí dentro de lo que hay me gustó. Además era para Sopi y eso ya le sumaba puntos.

En fin. Gracias por todo. Cualquier cosa que necesiten, estoy a un comentario/mensaje privado de distancia <3

Con todo el amor que le han dado a lo largo de este año,

Nana.

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⏰ Última actualización: Jan 02, 2021 ⏰

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