Sigue adelante

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Título: Sigue adelante.

Personajes: Yamaka Mika || Daishou Suguru.

Descripción: Ella es fuerte y puede con todo.

To my lovely Blue.

Si algo ha aprendido Mika con el pasar de los años, es que no se televisan ni los partidos de la segunda división de voleibol, ni los femeninos (cualquiera sea la liga, procedencia o equipo: para las chicas deportistas no hay cabida en el mundo de...

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Si algo ha aprendido Mika con el pasar de los años, es que no se televisan ni los partidos de la segunda división de voleibol, ni los femeninos (cualquiera sea la liga, procedencia o equipo: para las chicas deportistas no hay cabida en el mundo de las comunicaciones).

Es por eso que se sorprende en demasía cuando, sin querer, termina poniendo un canal que pasa el partido entre los Yotsuya y los Sendai Frogs en tiempo real. Lo están disputando apenas a unas cuadras de su casa, y piensa, con ingenuidad, que podría ir a verlo. La idea le causa gracia, porque sería marchar directo a un encuentro que tanto ella como Suguru han evitado desde su separación.

Tenían veintidós cuando renunciaron a su relación, cuando decidieron que ya no valía la pena luchar por algo que no tenía sentido. Hacía solo unos meses que sus repentinos ataques de pánico habían comenzado a presentarse, y aunque lejos estaba de superarlos, su incorporación al sistema educativo funcionaba como una distracción importante de la continua ansiedad que la aquejaba. Para ese punto, Suguru acaba de pasar a la segunda división, y Mika estaba muy orgullosa de ello.

Lástima que eso no fue suficiente.

Suguru la trataba como una reina: era un imbécil que la mayoría de las veces no la entendía, pero por sobre todo, la respetaba ─a su peculiar manera, con esos haz lo que quieras, mujer, que yo no voy a impedirte nada. Tenían sus cosas, sus riñas; pero se amaban.

En ese entonces, aún creía que el amor era una fuerza superior que lo atravesaba todo transversalmente, como una espada rasgando piedras. Qué ilusa.

Los había cortado, eso era innegable: convertidos en pobres hilachas, intentaban atarse entre sí con tal de salir a flote, de continuar adelante; pero eran frágiles, sensibles a cualquier tirón humano.

Y si en algo eran expertos Mika y Suguru, eso era cinchar y tensar los hilos que los unían.

Y al final, el amor no fue suficiente: por su parte, debía acarrear con un trastorno sin cura e incesantes abandonos de la carrera; y a eso había que sumarle el hecho de que Suguru se la pasaba fuera de casa por el nuevo contrato.

Supone, ahora, que él también tuvo sus motivos para romper ─en ese momento, solo sabía victimizarse y culparlo por abandonarla en su peor momento. Ahora piensa que no todo es blanco o negro, y que ambos cargaban con sus propios demonios,

Pronto, todo se tradujo a cuentas sin pagar, peleas por estupideces y un dolor de cabeza eterno que tenía por culpable a la otra persona.

Mika era romántica, una ávida lectora de novela rosa que fantaseaba con el príncipe azul; pero por sobre todas las cosas, era una mujer con los pies en la tierra: los astros no se alinearían nunca para darle el gusto a su mísera existencia.

Y así, con llantos y gritos y negaciones, dejaron ir su noviazgo, el que tan felices los había hecho en su adolescencia; porque los asuntos pendientes que tenían consigo mismos eran más importantes y urgentes de resolver que decirse un te amo todas las noches.

Y así, con llantos y gritos y negaciones, dejaron ir su noviazgo, el que tan felices los había hecho en su adolescencia; porque los asuntos pendientes que tenían consigo mismos eran más importantes y urgentes de resolver que decirse un te amo toda...

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A veces se descubre absorta en sus pensamientos, más concentrada en sus dramas mentales que en los partidos que se desarrollan ante sus ojos. Es extraña la capacidad que tiene el ser humano para recluirse en uno mismo, reflexiona Mika, y no por su consciencia del hecho pierde la fascinación por este.

Le gusta su vida actual: ama juntarse con sus amigos, dormirse a las tantas, cuidar a la cachorra que adoptó hace unos meses y, en general, hacer con su vida lo que plazca Es una independencia revitalizadora.

Solo que...

Solo que en ocasiones, un qué hubiera pasado si se cuela a su cabeza, y es tan impertinente que no es capaz de extraerla de ella (y ojalá poder abrirse a la mitad y quitar la idea con pinzas, que no quiere molestias en su apacible vida). La cuestión es fango, un pantano en el que, de meter un pie, pasaría a ser comida de lombrices.

Y eso no es lo que quiere para su vida, así que apaga la tele y va a despertar a la perrita, porque no quiere estar sola. Es pequeña y el pelo se le esponja en las orejas. La aprieta contra su pecho, huele su cabecita y suspira ─a veces, la cicatriz palpita con el dolor fantasma de la herida.

Pero Mika se acostumbra, porque es fuerte. Y puede.

Ella siempre puede.

¿Sabían que esta señora en serio cree que Mika y Suguru rompieron? No tiene corazón, eh

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¿Sabían que esta señora en serio cree que Mika y Suguru rompieron? No tiene corazón, eh. Yo re feliz iba a hablarle del SuguMika del último episodio y ella dice "pava, ¿pero tú que dices? Si estaban en paneles separados, es obvio que rompieron. ¿Es que tú eres tonta?" (no es literal, pero casi JAJA. Te amo, nena). Me cagó la ilusión, nada más que agregar.

Me queda uno más y después vuelvo a desaparecer uwu.

Nana.

One Touch || HaikyuuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora