Capítulo 10: Las promesas siempre se cumplen

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Boun y Prem se encontraban sentados en la sala de espera de la clínica de la doctora Emma. En aquella pequeña y pintoresca sala había una cafetera así que Boun decidió tomar uno mientras esperaban.

-Café inspector-

-No gracias en otro momento-

-Tengo una cuestión que nunca he comprendido, el deseo de procrear que tenéis los mortales-

-Cuanto me alegro-

-Los niños son criaturas horribles. Y un terrible gasto económico-

En ese momento Prem miró a Boun con una cara de desaprobación y despreció a la vez, ya que él debía hacerse cargo de su sobrina Mali y él la amaba con todo su corazón, aunque no fuera hija suya.

-Pero la tuya no está mal, no es para tirar cohetes, pero podría ser peor, al contrario, me cae bien tiene algo diferente, como usted inspector. Hay algo en usted que me atrae y no sé qué es-

En ese momento Boun y Prem se encontraban como en una burbuja, sin hacerle caso a su alrededor. Boun miraba fijamente a Prem intentando saber que querían decir sus ojos, pero Prem se dio cuenta donde estaban y decidió explotar esa burbuja y apartar la vista de Boun.

-No me llames por usted, si soy menor que tú y además no hace falta que me llames inspector llámame Prem al fin y al cabo somos compañeros no y además volviendo al tema de antes no piensas que te estas comportando como un capullo-

-No, y hablando de capullos, ¿Por qué tu ex pareja te presiona para que cierres el caso?- Boun decidió volver a probar sus poderes con Prem para que le dijera la verdad. Pero como era de esperar no funcionó y Boun no podía creer porque no funcionaban sus poderes con la persona en frente de él.

-Por nada-

-Qué raro-

-Tú sí que eres raro-

-¿Te ha enviado mi padre?-

Prem como de costumbre decidió no escuchar lo que Boun preguntaba. En ese momento una joven mujer de aproximadamente unos 25 años salió de una habitación y les pedía a las dos personas que se encontraban en la sala de espera que entraran. Ella llevaba puesto un vestido negro ajustado pero muy formal y unos tacones del mismo color. Su cabello era rubio y llevaba unas gafas con una fina montura negra. Su rostro era delgado y su tono de piel era blanco, tenía sus finos labios pintados con un rosa muy claro, sus ojos eran de un marrón muy oscuro bastante cautivador y una nariz pequeña.

-Bueno inspectores, ya puedo atenderles-

-Gracias- dijo Prem poniéndose de pie.

-"Inspectores", no suena demasiado bien- dijo Boun con una expresión pícara hacia Prem y el solo rodo sus ojos.

-Doctora, me gustaría hacerle un par de preguntas sobre Kanya-

Prem pudo fijarse en algo muy extraño, la doctora no paraba de mirar a Boun con cara de deseo sexual. Desde que habían llegado no le había quitado el ojo de encima a Boun y además no le prestaba atención a lo que Prem estaba preguntándole.

-Lo está pensando, ¿A que sí?- dijo Boun a la doctora.

-¿Qué?-

-No se lo recomiendo. Soy como la heroína, creo adicción y nunca acaba bien-

-Disculpe un momento- dijo Prem a la doctora. –¿Acaso os conocéis?-

-No, pero conozco esa mirada-

-No sé a qué se refiere-

-Es interesante, porque tu no me miras así Prem-

-¿Cómo?-

-Con fascinación carnal-

-Porque no la siento- Prem lanzo a Boun una sonrisa sarcástica.

-Ya, por eso. Es así con casi todo el mundo sin depender del género o la edad. Suelo despertar el lado oscuro y travieso que tiene una persona en lo más fondo de su corazón, pero contigo Prem. Pareces inmune a mis encantos-

-Referirse a ellos como encantos es pasarse un poco. La verdad me resultas repulsivo. Es algo químico-

-Es fascinante, como puede llegar a gustarme tanto-

Prem solo pudo resoplar y Boun y Prem miraron directamente a la doctora.

-Dígame, Emma...- dijo Boun dirigiéndose a la doctora.

-Dice que es fascinante, pero en realidad le molesta, ¿verdad? Estoy segura el 100% que tengo razón- dijo sin pelos en la lengua la mujer.

Boun en ese momento solo pudo quedarse pensando sobre lo que la doctora le había dicho, dándose cuenta que era verdad.

-Doctora, sabemos que Kanya tenía una aventura secreta con un hombre adinerado. Si nos diera su nombre la dejaríamos en paz y no la volveríamos a molestar-

-Lo siento, pero no puedo hacerlo-

-Es de las complicadas, tranquilo déjame a mí- dijo Boun susurrando al oído de Prem.

-Emma, querida dímelo a mí-

En ese momento Boun miró directamente a la doctora y uso sus poderes para extraerle la información.

-Es que no puedo- ella empezó a soltar una carcajada suave sin poder detenerse al mirar a Boun y el seguía sin quitarle la mirada de encima.

-Quiero hacerlo, pero de verdad que no puedo-

Prem no comprendía nada de lo que estaba pasando como alguien podía comportarse de esa manera solo con ver a Boun mientras que él solo lo veía como una molestia.

-Estas todo hecho un diablillo-

-Exacto. Vamos Emma, sé que quiere hacerlo-

-Pues sí, además es muy jugoso-

-Seguro que si-

-Pero de verdad no puedo-

-¿Boun qué le has hecho?, ¿Acaso la has drogado?

-No, no es culpa suya. Es una reacción muy normal. Mira y aprenderé, ¿Vale?-

Prem solo pudo dejar que Boun hiciera de las suyas porque esta vez de verdad si necesitaba esa información.

-La respuesta es que sí. Podemos darnos un revolcón si te apetece, pero primero tienes que decírnoslo Emma, ¿De acuerdo?-

Al decir eso Prem solo pudo mirar a Boun con cara de asombro sin entender nada de esa extraña situación. La doctora intentaba contenerse con todas sus fuerzas no decir nada, pero al final no pudo contenerse y lo soltó.

-¡De acuerdo!, es Hallen Ross-

-¿Hallen Ross?, ¿En serio?. Es una información muy jugosa, normal que quería que nadie lo supiera, si la prensa lo supiera sus carreras al igual que sus vidas se acabarían-

-¿Hallen Ross, el actor?, ¿El marido de Chloe como se llame?-

-Si exactamente-

-Oh no, es horrible. ¡Ese guaperas de mandíbula cuadrada, tan sosaina!. Me he llevado una decepción de Kanya, de verdad tenía un gusto horrible para con el sexo opuesto, debería haberle dado consejos-

-Gracias doctora. Seguiremos en contacto, tenemos que irnos-

En ese momento Boun cogió el brazo de Prem para pararlo antes de que saliera por la puerta.

-Si claro, pero tenemos un acuerdo y tengo que cumplir mi parte, ¿Te importa esperar fuera?-

-¿De verdad vas a tirártela aquí y ahora?

-No será mucho tiempo, te lo prometo-

-Practico yoga, soy muy flexible-

-Perfecto eso nos vendrá de maravilla, pero lo siento voy a tener que posponerlo, volveré ¿Vale? te lo prometo-

-Eso espero-

-Yo siempre cumplo mis promesas-

Después de esta extraña escena Boun y Prem salieron de aquel lugar y decidieron poner rumbo hacia el siguiente sospechoso de este caso. 

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