capítulo 28: Agárrame bien duro en la cama y hazme tu hombre

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La noche se había quedado tranquila, sobre todo en el apartamento del guardián del infierno, aunque ahora habitado por dos personas que se encontraban en silencio. Tanto Boun como Prem estaban sentados en el sofá con algo de distancia entre ellos, pero ninguno se atrevía a ser el primero en comenzar la conversación que tanto tiempo llevaban retrasando.

-Así que el diablo he- dice Prem.

-He intentado explicártelo de otra forma más fácil o más bien enseñártelo, pero no ha salido como esperaba- dice Boun algo decaído.

-Da igual en serio Boun -acorta la distancia entre los dos- Creo que incluso es mejor haberlo sabido ahora-

se acerca más a Prem, coge su mano y lo mira fijamente –No me tienes miedo, soy el diablo-

-¿Debería? Nunca me has dañado Boun. Aunque creas que eres muy malo en verdad solo lo eres con la gente injusta -pone su mano en su mejilla y Boun se acurruca en ella- Oye no seas tonto no eres un perro, estamos hablando en serio-

-Déjame, estoy cómodo- en cuestión de segundos Boun hecha a Prem sobre el sofá y se pone sobre él –Pero así más- sonríe.

En el momento en que los dos amantes se miraron fijamente, notaron que el tiempo a su alrededor se paraba, y solamente les importaban el uno al otro. Lentamente Boun fue acercándose al rostro de Prem y este terminó por besarlo lentamente y sin poner resistencia el otro correspondió de manera natural demostrándose uno a otro su amor.

-Prem, te quiero y de verdad no sabes las ganas que tengo de pasar toda mi vida contigo. Eres mi ángel-

Prem lo miró totalmente enamorado con una sonrisa –Yo también te amo Boun- vuelve a juntar sus labios con la persona de la que se encuentra totalmente enamorado.

Mientras se besaban la temperatura en la sala subía cada vez más caliente. Aparte de los labios de Boun, Prem también notaba sus manos apretando su cintura por dentro de la camiseta, que se movían por todo su torso a medida que continuaban besándose intensamente y muy calientes.

Los besos de Boun pasaron a ser repartidos por su cuello y en un acto de desesperación carnal consigue deshacerse de la camiseta dejando el torso de Prem al descubierto, mostrando su blanca piel y sus pequeños pezones erectos y de color rosado.

-Te ves hermoso, te lo aseguro- Para Boun esta vista era la perfección absoluta, más allá de todo lo que había podido ver en todos sus milenios de existencia. Sus besos continuaron bajando por su torso y se pararon en sus pezones para poder morderlos y besarlos, pero sin causarle dolor. En la habitación, solamente podían escucharse los gemidos de Prem que pedían más de Boun. Necesitaba que lo tomara, que lo hiciera suyo y porque no, pedirle que lo agarre bien duro contra la cama y hacerlo su hombre. Mientras que Prem pensaba eso, lo único que podía hacer Boun era ir quitándole prendas de ropa para poder observar su cuerpo.

-Boun, te necesito- susurra en su oído durante un pequeño momento de lucidez, al sentir tanto éxtasis en su interior al notar por fin que tenía a Boun.

-No tienes ni que porque pedirlo- mientras besos intentos que dejaban marcas sobre el cuerpo de Prem continuaban recorriendo el cuerpo de la persona a la que tenía bajo suyo. Boun consiguió desnudarlos por completo y pudo meter dos dedos dentro de su chico.

Para Boun no fue difícil meter sus dedos en Prem. Gracias a todos los besos y mordiscos que había dejado en su cuerpo, consiguiendo que Prem se lubricara suficientemente su zona con sus propios fluidos. Esto hizo posible que Boun empezara a darle embestidas, para después alinear su miembro ya erecto en la entrada de Prem y así meterlo dentro para empezar a hacerle el amor.

A cada estocada Prem notaba que se encontraba en el cielo. Lo único que podía hacer era soltar fuertes gemidos que rebotaban en las paredes de la habitación y arañar con sus uñas la espalda de Boun. Al sentir que las estocadas cada vez aumentaban de velocidad y de profundidad consiguiendo dar en su punto g y haciendo que se sintiera más suyo, Prem tenía claro que ya le pertenecía por completo a Boun, tanto por sus sentimientos como por su cuerpo. El chico sobre el que estaba encajaba a la perfección dentro de él, aunque lo hiciera de manera busca y fuerte lo hacía a la perfección según Prem.

-Prem no aguanto más, voy a correrme. ¿puedo hacerlo dentro de ti?- le dice Boun con dificultad al tener la respiración acelerada.

Para Prem la pregunta de Boun fue lo más mono y precioso que había escuchado en el mundo. Pudo comprender por fin lo mucho que se preocupaba Boun por él y sabía a la perfección que el sentimiento era mutuo. Amaba a Boun a niveles que no podía imaginar -Hazme totalmente tuyo Boun- le da un beso apasionado y entrega su cuerpo sin necesidad de más palabras.

Después de unos cuantos besos más y estocadas fuertes, terminaron por correrse a la vez. Por el cansancio Boun se dejó caer con cuidado sobre el cuerpo del contrario y lo único que pudo hacer Prem fue acariciar su cabeza mientras le daba algún que otro beso.

-Te amo Boun-

-Te amo Prem-

Después de tantas emociones y nuevas sensaciones placenteras para la pareja, estos dos tortolitos terminaron durmiendo acurrucados en el brazo del otro, eso sí, desnudos, como el señor los trajo a este mundo. Esta sería la noche más increíble para la pareja y el primer recuerdo de su futura vida juntos. 

DevilHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora