Pasos.

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Continuamos.

Al terminar, fueron enviados sin ningún aviso a sus departamentos, todos con sus respectivos grupos, los adolecentes solo estaban confundidos y nerviosos, pero los niños en parte tenían un ligero miedo, sus superiores eran muy serios, el nerviosismo de sus compañeros de mayor edad y de la propia les hacía sentir lo mismo, todos eran ignorantes de lo que sucedía, solo recordaban la promesa de parar los malos tratos de sus compañeros y algunos familiares, pero no imaginaban que se separarían de todo lo que conocen para entrar en un mundo diferente, aunque se veía como un lugar normal, las personas con las que estaban no estaban relajados y felices del mundo.

Los adolecentes estaban igual, solo que ellos se veían serios analizando las razones y las maneras en las que vivirían aquel suceso que les cambiaría la vida.

Al llegar solo se quedaron en la sala sin hacer nada, unos se fueron con algún conocido quedándose parados en alguna esquina, otros se pegaron a las paredes o se sentaron en los sillones sin acercarse a los que tuvieron la misma idea y en los pisos, los niños se quedaron juntos viendo cualquier movimiento de los mayores, los demás solo se quedaron parados nerviosos sin saber que hacer como Izuku, los murmullos de los que se conocían entre ellos se escucharon de a poco, los niños solo se ponían más tensos a medida que aumentaba el ruido, pocos se dieron cuenta de esto pero no hicieron nada, de un momento a otro se escuchó un sollozo que cambio a un llanto, que pronto fue acompañado de más junto con balbuceo que lo único que se comprendía eran pedidos de una madre o padre para consolarlos,  todos los que no acompañaban el llanto se quedaron tensos, unos acompañaron el sentimiento con molestia o ansiedad ligera de no saber que hacer, empezaron a hablar entre ellos tratando de encontrar una manera de calmar a los niños, los que no hablaban  solo miraban a los lados o al escándalo que tenían los niños, tapando sus oídos para tratar de ignorar el ruido.

La peliverde era una de las que veían el escándalo, su corazón se estrujaba de la ansiedad por no hacer nada, entraba en pánico por no saber que hacer y tratando de encontrar solución, ella solo veía que lloraban y nadie hacía nada para consolarlos, solo pensaba en mil cosas a la vez, pero la mirada que un niño dió a las personas que estaban delante de ella que expresaba un pedido de auxilio, le hizo moverse, los que la vieron se quitaron, con los demás tuvo que esquivar, los que notaron a los que se movieron buscaron la fuente de su acción e imitaron la acción, esto llamo la atención de los demás de a poco, Midoriya no presto atención a esto y siguió su camino a los niños, al llegar, solo se paró delante de uno de los niños que la veían continuando su lloriqueo, se sentó de rodillas y cambiando su cara a una sonriente y amable, extendió sus brazos ofreciendo un abrazo, los niños disminuyeron su ruido para poder verla, uno valiente se acercó y le abrazo, el pequeño se volvió a soltar en llanto siendo consolado por los brazos de esa señorita que transmitía un calor agradable, los demás niños se acercaron y la rodearon en un gran abrazo, los niños que no alcanzaron a abrazarla solo se recostaron en los demás niños, como no podía alcanzar a los demás para consolarlos se le ocurrió otra idea, cantar, jamás lo hizo delante de otros, pero su determinación le hizo olvidar y solo actuó como todo verdadero héroe.

Recordó una canción muy vieja, su madre la escuchaba en su juventud, pero por fortuna le enseño, le pareció perfecto para esa ocasión. Y empezó a cantar.


Los demás solo la veían sorprendidos, los niños maravillados la veían con grandes sonrisas, los que estaban encima de ella se apegaron más entre ellos y a su cuerpo, desde unas cámaras escondidas era presenciado por otras personas que con sonrisas satisfechas.

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