Guerra declarada

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Luka

Mi representante me había hostigado lo suficiente como para hacerme viajar a la capital donde, en compensación a mis fans, tenía que dar una firma de autógrafos y charlas VIP a algunos admiradores .

- Solo tenías que posponerlo unos días más Kagami.

-¡Jodete Luka, contigo no se sabe así que deja de quejarte!
Ahora pon tu sonrisa moja calzones y encargate de firmar todo y tómate muchas fotos.

- ¿Ya enviaste a tus esclavos por mi paquete? Que tengan mucho cuidado, son copas de cristal.

- Si Luka, ya están en camino.

- ¿y Nathaniel ya llamó?

- Aún no pero te lo diré.

- Bien.

- No olvides desmentir tu romance con Chloe Bourgeois, no te conviene tener pareja ahora y menos alguien como ella.

- ¿que tiene de malo?
Es bella, es rica, está rica jaja

- y es una cualquiera. En este año ha estado con siete famosos y después de tatuarlos con su nombre como ganado, los deja.
Tú solo serías uno más y la idea es que tú seas único.

- Si, como sea, solo avísame si llega mi paquete y si llama Nathaniel.

Las siguientes dos horas pasaron volando y me tomaron tantas fotos que solo veía luces y luces al cerrar los ojos.
La muñeca me dolía de tanto firmar y  moría de curiosidad por saber de la respuesta de Marinette respecto al concierto.

" Se que me rechazó pero no me rendiré. Solo debo cambiar mi táctica".

Los últimos tres días le había dado espacio para que no pensara que no respetaba su decisión pero, procuraba dejarle una rosa roja en su puerta en cada amanecer.

" Debo ser paciente, gentil y detallista, quizá, si le escribo una canción... "

- ¡Luka una foto!

La cámara captó el momento justo en que me imaginé cantándole a Marinette y sonreí ante la idea de recibir un beso suyo.

Las chicas gritaron emocionadas y pidieron una copia de esa foto asegurando que era la mejor sonrisa de todo el día, pero solo yo sabía que era la única sincera.

Por fin las puertas se cerraron y  pude respirar unos instantes

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Por fin las puertas se cerraron y  pude respirar unos instantes.

-¡KAGAMI!

Una asistente me dio una botella de agua y me desinfecte las manos, la cara y la ropa.

Había tocado demasiada gente y no quería enfermar de algo raro.

-¡Kagamiiii!

Estaba por llamarle a la japonesa, cuando la vi entrar por uno de los pasillos con varias cajas y una acompañante.

Miss DiscordiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora