Sabina pasó el resto del día de la peor manera, siendo molestada e ignorada por Diego, que aún estaba enojado con ella. A eso, tenía que agregar que era el entretenimiento de Sandra, la cual estaba metida en la oficina divirtiéndose de los malos tratos que le hacía Diego, vaya par de imbéciles, pensaba la castaña. Miró su reloj, ya eran las 16:00 horas, luego miró las hojas de la mesa y notó que no estaban teniendo mayores requerimientos ese día, así que aprovechó para hacer lo que tanto estaba queriendo hacer desde hace horas. Salió de la sala y mientras caminaba marcó su celular con los nervios a flor de piel. La primera llamada no la contestó, la segunda tampoco, la tercera fue igual, la cuarta, quinta, sexta la misma historia, pero no se rendiría, seguiría hasta que diera con su objetivo.
- Sabina ya basta ¡Me vas a bloquear el teléfono! – contestó un poco molesto
- ¡Hasta que me respondes, idiota! – gritó - ¿Por qué me colgaste así de la nada? ¿Qué tienes en la cabeza?
- Eso pasó hace varias semanas... ¿Estas aún molesta por eso?
- ¡Claro que sí! ¡Baboso y peor que ni me llamas, ya estaba preocupándome!
- Quería hacer justo lo contrario...
- ¿A sí? – dijo irónicamente - ¿Crees que es mejor hacer eso de la nada cuando estamos teniendo una conversación normal? Aunque una conversación cargada de cosas hirientes
- No pensé que te molestaría tanto, lo dije por decir...
- ¡Pues sí, Idiota! – gritó de nuevo, juraría que la iban a escuchar hasta el primer piso
- Perdona... no quería preocuparte – se quedó callada, estaba muy molesta, pero sentía en su voz la culpa – Sabina, ¿Pasó algo más? Te siento muy molesta y no creo que sea solo por eso
- No es nada – la verdad no estaba molesta solo por eso, pero admitirlo le era difícil, no quería darle mayor interés
- Dime por favor ¿Te puedo ayudar?
- Estoy molesta con Diego
- ¿Ahora qué te hizo? – suspiró para luego sonar molesto
- A mi... - a mi nada, entonces ¿Por qué estaba hirviendo como tetera al recordar lo que decía Diego de Liam?
- ¿A mi...? – repitió Liam confundido
- Me molesté por otras cosas – dijo avergonzada, mierda la estaba cagando
- ¿Me dices?
- ¡No pasa nada! – se sonrojó
- No me vengas con la típica de las mujeres ¡Déjame, no pasa nada! Se la he escuchado miles de veces a mi madre
- ¡Qué pesado! Me molesté porque estaba hablando mal de ti
- ¿Es enserio? ¿Por eso?
- ¿Te parece poca cosa? – contestó aún más molesta, ya estaba caminando por todos lados
- Tranquila, no pasa nada, siempre es así
- ¿Perdón? Sí pasa ¡Y mucho!
- No tienes por qué meterte en estas cosas, menos preocuparte por mi
- Lo hago porque eres mi amigo ¡Imbécil! ¡Ya estoy cansada de que todos me digan eso! ¡Yo me meto cuando me importa alguien! ¡Imbécil! – estaba molesta
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La casualidad de querer quererte
Любовные романы¿Era un encuentro casual o una mera coincidencia? Tal vez sería un capricho del destino o solo una acción en cadena imposible de detener. Ni ella misma lo sabía, pero sí entendía que, de ser así, el destino es lo más complicado de entender y perdona...