Celar

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 Había pasado una semana desde entonces, y las cosas iban bien, las muestras de afecto de parte de Junko eran algo ya normal para el castaño, quien a pesar de que estaba confundido por estas, le agradaban, y definitivamente prefería por encima de las cosas que pensaba que le haría, aparte de no cruzar limites incómodos.

 Ese día, llegaron cinco niños, los cuales se hacían llamar los guerreros de la esperanza, ellos trabajaban para la mente maestra, aunque eso fue lo que menos preocupó al oji-verde. 

 -¿Podrias decirme porque a Utsugi le dio ese ataque?- Pregunto Makoto, había visto como ella comenzaba a gritar y llorar al escuchar la palabra "gentil". 

 -Veo que te preocupas mucho por ella, ¿no sera que quieres hacerle algo?- Respondió la contraria, en un tono neutro.

 -¿¡Que!? ¡Yo jamas dañaría a un niño!- Y eso era cierto, la simple idea de considerar hacer algo así lo asqueaba.- Solo me preocupaba porque es obvio que algo malo le paso...

 -Entonces, ¿quien esta haciendo que te quieras apartar de mi?-  Respondió la mente maestra, mientras acercaba al suertudo hacia ella.

 -Enoshima, lo siento, pero tu y yo no somos pareja.- Intento sonar tan calmado como fuera posible, aun si ella estaba tomándolo del brazo.

 -Debe ser esa detective, ¿cierto?- Dijo, manteniendo ese tono.- Ella ya me causó problemas antes, o quizás alguna de las otras dos.- comenzó a apretar la muñeca de su rehén.- O quizás alguno de los chicos.

 Naegi emitió un pequeño quejido de dolor, el apretón comenzaba a dañarlo, la modelo lo soltó al escucharlo y se fue de la sala.

"Ella debe de preocuparse, ¿no? Si no me hubiera seguido lastimando, no creo que quiera herirme a propósito." Quería convencerse de que era así, pero algo le decía que no, que intentara escapar tan pronto como pueda.

Violentometro (Naejunko)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora