Manosear

1.2K 85 43
                                    

 8:37 de la mañana, Makoto despertó sintiendo que alguien lo abrazaba. El sabia que era Junko, y fingiendo una sonrisa volteó hacia su lado.

 -Hola cariño.- La mayor diferencia entre ambos era su sonrisa, debido a que ella la tenia por lo que estaba por hacerle.- ¿Vas a desayunar?

  -Prefiero guardarme el derecho para la cena.- Ella sabia que el no la apreciaba en lo más mínimo, y no le importaba. Solo iba a aprovechar esto para entretenerse.- ¿Pasa algo?

 -Nada, nada. Me entró la curiosidad de saber si tuviste relaciones antes.

 -N-no, nunca tuve pareja.- Respondió confundido y algo avergonzado.

 -¿Ni siquiera con algún amigo con derechos o algo así?-El negó con la cabeza, mientras intentaba cubrirse la cara.- Quiero comprobar algo.

 -¿Que vas a...- Antes de poder acabar, la mente maestra se puso encima de el, con una expresión morbosa. No le tomó mucho tiempo entender que estaba pasando, e intentó separarse.

 -Quedate quieto.- Su voz era lo bastante amenazante para que el castaño le hiciera caso a la primera. Fue ahí cuando ella comenzó a bajar sus manos hasta su cintura, haciendo círculos con los dedos en sus costados. No tardó en meter sus manos debajo de su ropa.

 El sentimiento era confuso. Si bien su cuerpo hacia lo posible por seguir siendo estimulado, el sabia que esto estaba mal, y que no quería seguir haciéndolo.

 -Para por- mgh- Mordió su labio intentando callar sus jadeos. Ella se rió y se puso en una posición donde pudiera ver su entre pierna. 

 -No veo porque parar, se nota que lo estas disfrutando. No te sirve de nada negarlo.- Continuó tocándolo, sin importarle sus súplicas.

 Antes de que el oji-verde pudiera rendirse y permitirle hacer con su cuerpo lo que quisiera, su atacante dejó sus dedos en su frente.

 -Supongo que esto lo podrás usar bastante bien, ¿no?~- Obligándolo a abrir su boca, la fémina la comenzó a observar.- Dios, podría fácilmente prostituirte, lo que ganaría, no, yo solo te quiero solo para mi, deberías agradecer.

 Aprovechando que solo una mano lo retenía ahora, empujó a la oji-celeste y se levanto de la cama. Tomó una toalla y, seguido de un "me voy a duchar", se encerró en el baño, evitando la siguiente confrontación.

 Se quedó unos momentos parado, sin hacer nada. Se sentía sucio, profandado, pero en especial, pátetico y estancado en su propia culpa.

 ¿Porque no se la sacó de encima antes?

 ¿Porque su cuerpo reaccionó?

 ¿Porque seguía escuchando esas voces?

 "Un momento, ese llanto es real."

 Salió de ahí alarmado. Sabía que esa voz era de Kotoko. Y sabía también que era lo que había causado eso, ya que ellos habían tenido la confianza de contarle lo que ellos habían pasado, en parte por el error que cometió en su primer encuentro.

 Al llegar, agradeció que lograron calmarla, cuando las cosas volvieron más a la normalidad, se aclaro la situación.

 Aparentemente, Junko "accidentalmente" provoco que la joven actriz tuviera un ataque. Y lo de accidental era algo que su rehén no creía. A pesar de sus sospechas, se mantuvo callado respecto al tema, prefería no empeorar las cosas. Prefería esperar a que ellos se fueran antes de preguntar algo. Por suerte (o desgracia) para el, ni siquiera hizo falta iniciar una conversación sobre eso.

 -Eso es lo que pasa cuando intentas desafiar mis ordenes, la próxima vez que hagas algo así, no me limitare a recordarle sus traumas. ¿Entendido?

 -En-entendido.- Claramente temía, aunque es difícil saber si por la seguridad de aquellos chicos o por la suya. Se alejó de ella por un momento. Era mejor mantener cierta distancia.


Violentometro (Naejunko)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora