- Sabes, eres hermoso, me fascinas – decía seductoramente el Alpha en el oído de su omega al tiempo que marcaba un camino desde su abdomen hasta llegar a uno de sus pezones, masajeándolo suavemente, teniendo como respuesta los exquisitos gemidos de su pequeño omega que se retorcía contantemente con cada toque proporcionado por su pareja, quien yacía entretenido distraído con su glándula omega mordisqueando y olfateando la zona dejándose llevar cada vez más por sus más bajos instintos...
- Te confieso algo, desde el momento que te traje a casa he tenido ganas profanar este cuerpo tan deseable y malditamente pecaminoso, pero me he contenido principalmente por tu propia salud, sin darme cuenta que le hacía daño a la mía, pero, te digo una cosa, en este momento, lo último que haré es contenerme...
Aquella mañana había empezado completamente diferente a las demás, empezando por el pequeño omega que se encontraba recostado sobre la cubierta de la cocina, con las piernas abiertas y sus brazos extendidos rodeando el cuello del Alpha que yacía besándolo salvajemente en los labios, mientras que su entrepierna ya erecta se frotaba descaradamente con la parte trasera del omega, mientras que una pequeña pero muy evidente mancha de humedad hacía acto de presencia en la parte central de su pantalón, que para estas alturas, parecía ser el menor de los estorbos, pues la burbuja en la que se encontraban no podía ser reventada ni por la tragedia más grande que podría ocurrir en el momento, o eso es lo que creían.
- Señor, lamento interrumpir, pero el señor Furry solicita permiso para subir al pent-house
- Creo que debemos terminar la cesión por hoy cachorro...
Luego de su última conversación, entre ambos llegaron al acuerdo de no ocultar nunca más sus deseos o necesidades, por más perversos que estos fueran, aunque yéndonos a la realidad, quien tenía más deseos ocultos era el castaño, puto que el pequeño omega aún posee su castidad, aunque no en su totalidad, pero aún la posee... Ya un poco más acomodados y libre de toda evidencia acusatoria, el castaño le otorgó el permiso al pirata para que pueda hasta su humilde morada, cosa que ocurrió inmediatamente, pues no pasaron ni cinco minutos cuando la campanilla que anunciaba la llegada del ascensor, de donde un muy furioso Alpha salía sacando chispas de sus ojos, mientras que detrás suyo salía su omega cargando a un pequeño bebé con dos semanas de nacido, con una expresión relajada y algo divertida, ya que era conocedor del porqué del enojo de su pareja
- Hola pirata, dichosos los ojos que te ven – decía el castaño con algo de burla – como te ha tratado la vida de padre primerizo...
- En este momento no estoy de humor para tus bromas Stark, vinimos para planear lo de la fiesta de bienvenida
- Está bien, está bien, solo déjame saber, porqué la amargura
- Eso te lo puedo contestar yo..., cundo veníamos de camino un beta que caminaba por la calle trato de sobre pasarse conmigo, y creo que podrás imaginarte lo que pasó después
- No me quiero imaginar siquiera, y como está el chiquitín
- Bueno, ya logramos que durmiera por las noches al menos
- Bien, al menos ya pueden dormir de noche
Pasaron parte de la tarde conversando y planeando lo que sería más o menos la fiesta de bienvenida del pequeño Nil, los más emocionados eran ambos omegas, que no paraban de aportar ideas interesantes para la decoración, invitaciones, comida, etc., cosa que divertía indudablemente a ambos Alphas, tal vez era algo ridículo, pero no había nada mejor que ver a tu pareja feliz, ¿verdad?
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Ya sé que está corto, no me maten, no siempre se puede escribir más de mil palabras para un capítulo, pero probablemente lo actualice mañana para hacerlo más largo, o lo dejaré así, depende de que se me ocurra.
Hasta aquí señores, espero que les haya gustado, si ese fue el caso, por favor voten y comenten que les pareció, les recuerdo que, para llevar una mejor organización he tomado la decisión de actualizar los: lunes, miércoles y viernes, hora sí nos leemos pronto bay.
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Sumiso
Fiksi PenggemarCreía que su mundo solo era servir, postrarse frete a los más fuertes para brindarles respeto, ser un esclavo sexual al que solo necesitarían como compañía o incubadora para cachorros, pero él le enseñó que podía ser libre, que no debía menospreciar...
