Considero esta historia para mayores de edad y con criterio formado. Es una historia un poco subida de tono, con 2 personajes masculinos.
Una pequeña muestra de lo que puede venir, dependiendo de que tan buen recibimiento tenga.******************************
Miércoles, 22 de Enero, 2020. 10am.
Me levanté temprano esa cálida mañana ya que tenía planeado ir a Aguardiente, un pueblo cercano, a hacer unas compras, ver algunas cosas interesantes y despejar la mente un poco. Me arreglé para salir y me despedí de mi tío, quien parecía estar algo ansioso. Salí de casa vestido con un pantalón corto deportivo turquesa, que me quedaba pegado, y un suéter negro, además de una gorra. Llegué al área comercial del pueblo al poco tiempo que los almacenes terminaban de abrir, por lo que estaban prácticamente vacíos. Di una vuelta por el lugar, compre algunas cosas y cuando estaba pensando en regresar a casa, vi fuera de un almacén algo que me llamo la atención. Un hombre alto y gordo, de piel canela y cabello negro corto, parado viendo un perchero con trusas de diferentes colores y diseño. Me resultaba conocido, así que me acerqué para verlo mejor y, en efecto, pude reconocerlo al mismo tiempo que él levantó la mirada y, al notar mi presencia, se sonrojo.?: Sa-Samuel - titubeó, mirándome con sus ojos ámbar claro - ¿Qué... Qué haces acá?
S: Vine de compras y de paseo - le respondí con una sonrisa - Que sorpresa verlo aquí Juanchon.Juanchon, un taxista de nuestro pueblo, que vestía con un pantalón corto lima que marcaba bien sus redondas nalgas y una camiseta blanca sin mangas que no cubría completamente su enorme panza, es un buen amigo de mi tío, por lo que nos conocemos y llevamos bien, pero al parecer estaba avergonzado de que lo hubiera encontrado viendo trusas.
J: Es que... Es que tuve que trae' a alguien acá y bueno... - balbuceo, nervioso - Vi estas y pensé en comprarle a... a... ¡mi hijo!
S: Pero esas son trusas para adultos - le dije, arqueando una ceja, recordando que su hijo aún es pequeño.
J: Eh... Verda'... - repuso, dándose cuenta de su falla, sonrojándose todavía más.
S: ¿Le da pena que lo vean comprando trusas? - le pregunté, curioso.Por lo que sabía de él, Juanchon era un hombre que usaba bóxer, por lo que me desconcertó un poco encontrarlo viendo trusas, pero su forma de actuar era sospechosa... ¿Será que usar trusas era uno de sus secretos? Tal vez por eso vino hasta este pueblo a comprarlas...
J: ¿Te parece si vamo' a otro lado a hablar? - me preguntó, mirando a su alrededor.
S: Ok, vamos - le respondí, pensando que sería lo mejor, ya que se le veía muy incómodo.Lo seguí, viendo sus gordas nalgas menearse al ritmo de sus pasos, nos subimos a su taxi y, después de dejar mis cosas en el asiento de atrás, lo miré esperando que dijera algo.
J: Samu... eh... - empezó - ¿No le dirás a nadie sobre esto verdad? ¿Ni siquiera a tu tío?
S: Claro que no - respondí inmediatamente - Usted sabe que puede confiar en mí.
J: Bien - dijo, en voz baja, sonrojado - Estaba acá pa' comprarle trusas a alguien - confesó - A alguien que me debe algo.
S: Oh conque eso era - dije, entendiendo a que se refería - Le deben un Calzón Chino en trusa ¿verdad? - adivine.
J: S-sí - afirmó, algo sorprendido - ¿Cómo llegaste a esa conclusión?
S: Se algunos de sus secretos - respondí con una risa - "Aunque no sé si esto es en realidad un secreto" - pensé.
J: Ya veo - susurró, cruzándose de brazos, parecía más tranquilo - Así que... sabe' lo que me gusta hacerle a los que se creen macho'...
S: Así es - confirmé, viendo su cara pensativa - ¿A cuántos le ha hecho Calzón Chino en el pueblo? - pregunte, curioso.
J: Uff a muchos - contestó con una carcajada - Tu ere' uno de los pocos a los que no se lo he hecho.
S: ¿Y eso? - inquirí - ¿Por qué?
J: A diferencia de los otros, no quiero dominarte - admitió con una sonrisa - Eres importante pa' mí Samu.
S: ¿En serio? - pregunté, algo sorprendido por su respuesta - o ¿es por mi tío? - fruncí el ceño.
J: No, no - negó, riendo - Es por ti gordo, nos conocemo' de hace rato... Tienes ganado mi cariño - confesó, poniendo su mano sobre mi cabeza.
S: Usted también es importante para mí - expresé, sonriendo.
J: Aunque admito... Que he pensado en hacértelo - confesó, mirándome - He visto que usas trusas a vece' y bueno... - bajo su mano por mi espalda.
S: O sea que ¿se me ha quedado viendo el trasero? - lo vacile.
J: Pues si... pero no es... no es eso... - intento explicar, quitando su mano.
S: Bromeo Juanchon - dije, riendo - Tranquilo - Nos quedamos mirando uno al otro.
J: ¿Estas usando trusa hoy? - pregunto de pronto.
S: Si, así es - respondí, sabiendo donde iba la situación - ¿Le gustaría hacerme Calzón Chino?
J: ¿Me dejarías? - preguntó, intentando ocultar su emoción.
S: Bueno... con una condición - dije, nervioso - ¿Me dejaría hacérselo a usted?
J: Si eso quieres... Entonces si - aceptó con una sonrisa - Vamo' a otro lugar pa' hacerlos.
S: ¿No va a comprar las trusas para ese alguien? - le recordé, con una sonrisa pícara.
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Historias de Calzón Chino.
FanfictionUna variedad de historias con Calzón Chino como factor principal. Veremos como hombres gordos quedan en situaciones comprometedoras gracias a sus deseos, siendo uno de ellos el de jalar calzoncillos. Espero les guste.