Diez

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Hoy salí con mi abuela al centro de la ciudad. Siempre me niego a este tipo de cosas porque termino paseando por las tiendas que ya todos conocemos de memoria, mirando ropa horrible.

Al final accedí a ir porque había terminado de leer un libro y tenía este extraño vacío en el pecho que cualquiera que lee libros al igual que yo lo entenderá.

La cosa es que luego de como media hora mirando ropa horrible y escuchando a mi abuela contarme algo de alguien, le dije que tenía hambre.

Fuimos a un bar que hay en la calle principal llamado "El Bar". Al parecer hay más gente sin imaginación para poner nombres en en el mundo, no somos solamente mi padre y yo.

Tomé un jugo con edulcorante, lo que siempre pedía, y unos sandwiches. Entonces, mi abuela me contó su historia de vida y por primera vez decidi escucharla, escucharla realmente, porque amaba a mi abuela y me di cuenta de que eso era demasiado importante para ella. Me contó que cuando tenia un año de edad y apenas podia caminar, su madre se enfermó gravemente de una enfermedad muy contagiosa y no pudo cuidarla más, asi que la llevó a la casa de su suegra, una mujer imponente y estricta pero de buen corazón.

-Me dejó en la entrada de la casa, toco el timbre y se fue en la ambulancia para internarse y nunca más la ví...

Me imaginé a una pequeña bebé de pelo negro y ojos marrones sola enfrente a una reja gigante mirando a los ojos a su nueva mamá y senti lastima por ella, esa bebé que estaba sola en el mundo sin entender nada. Me contó como su abuela la crió y ella le llamó mamá desde el principio y llegó a olvidarse de su madre biológica.

Eso me hace pensar en mi historia de vida y en la historia de todos mis familiares y en como todos tenemos algo de tragedia en nuestra vida y en como algunos lo superan mejor que otros.

Pero mi abuela estaba ahí, con sus ojos marrones llenos de vida y su pelo blanco y pensé que si ambas lográramos llegar al dia en el que yo tenga una carrera y gane mucho dinero, la llevaría a recorrer el mundo como siempre ha soñado. Lo haría.

Con amor, Lis Rowinski.

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