Encuentro

27 0 0
                                        

Que emoción cuando en mi boca llueve tu saliva, cuando en mi cuello se instaura el viento de tu aliento, qué mágicamente pleno sentir en mi pecho tu pecho, piel con piel, alma con alma, cuerpo a cuerpo.
Las utopías desaparecen cuando beso tus labios, cuando me balanceo entre tus caderas, cuando te respiro, cuando te vivo.
Que fácil ser descubierta cuando mi mirada te lanza un te quiero mientras beso el precipicio de tu ombligo...
Sé que odias que mis labios viajen hasta tu ombligo, pero entre risas, me dejas llegar a él, porque sabes que me lanzaré igual y entre tal situación, al final siempre nos damos cuenta de que en realidad cada acción es un placentero camino hacia la perdición.
Y que en realidad aquello de lo que no te has dado cuenta aún cuando nos tenemos tan cerca, resulta ser algo tan sencillo de adivinar...
En ese instante repaso tus caricias, tus besos y tu respiración, repaso cada espacio de tu boca con mi lengua, te miro sin que te des cuenta y disfruto cada instante mientras sonrío y escondo mis gestos de felicidad, mientras tus ojos serenos permanecen cerrados, yo te miro y te imagino proclamándote diosa entre mis sábanas.
Me encanta memorizar cada parte de tu cuerpo, cada gesto en particular, me encanta cuando no existe nada más que tú y yo en mi cama, cuando al compás de la música nos descubrimos y nos comprendemos sin hablar.

HerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora