Lo primero que hice fue quitarme aquel traje espacial tan incómodo y lo tiré repentinamente al suelo con rabia.
Me sentía perdida.
Una parte de mi mente estaba intentando asimilar todo lo que había pasado, pero era imposible, obviamente nunca me capacité psicológicamente para algo así.
En cambio, otra parte de mi mente se estaba llenando de ideas para sobrevivir.
Yo no sabía por cuál dejarme llevar, si hacía caso a sentimientos de miedo y tristeza probablemente acabaría mal, pero si me dejaba llevar por mi lógica y mente tal vez encontraría la forma de sobrevivir en ese mundo.
Mientras tenía una crisis existencial con mis propios pensamientos me encontraba sentada en el suelo apoyada en un árbol, justo al lado de la nave destrozada, que seguía entre llamas poco intensas pero que echaban un olor a chamusquina no muy agradable.
Estuve ahí durante un largo tiempo, hasta que un sonido extraño interrumpió mi lucha interna de lógica contra emociones.
Sonaba como si alguien hubiese pisado una hoja seca.
-¿Quién anda ahí?-Pregunté yo con voz firme.
Entonces se escuchó un rugido y de un salto me levanté del suelo.
-Lo que me faltaba, aterrizo en un planeta desconocido y encima hay animales salvajes.- Dije yo en voz alta.
La criatura no aparecía, pero sus pasos cada vez se acercaban más, o eso parecía. Pero, en ese momento, mis ganas de sobrevivir se pusieron al 100%.
Arranqué dos ramas del árbol en el cual me había acomodado antes y me estiré varios hilos de la camiseta de algodón que llevaba puesta.
Ni yo sé cómo lo hice, pero en unos segundos me logré crear un arco juntando una rama curvada, que arranqué, con un hilo de lana.
Con la otra rama que era más recta y varios hilos conseguí una flecha cómo munición.
Tan sólo me faltaba la puntería, ya que nunca antes tiré con arco...
Justo al cavar de fabricar mi arma el animal apareció, parecía estar hambriento y feroz.
Su aspecto era cómo el de un leopardo terrestre, pero su color era azul y tenía dos orejas muy extensas acabadas en punta, nunca vi algo así.
Él, sin pensárselo más veces, saltó hacía mi cómo si fuese su presa.
Lo que no sabía es que yo también estaba hambrienta y además iba armada, así que tal vez no se saldría con la suya...

ESTÁS LEYENDO
The Universal End
Science FictionTrata sobre Jane Shibstane, una adolescente que descubrirá que no todo es como nos lo explican en la tierra, y la cual pasará de ser una estudiante a una "salvadora".