mateo
15 de marzo 2021, Buenos Aires Argentina
Me seque las lágrimas mientras doblaba la carta que recién terminaba de leer.
Miré a Camilo que esta sentado frente a mí, tenía el ceño fruncido mientras leía una de las cartas.
Bajo la carta y me miró. Pude ojear y ver que estaba leyendo la de "ella". El enojo en sus ojos lo pude percibir.
Y cuando pensé que me iba a insultar, no lo hizo, solo me miró y después de unos minutos hablo pacíficamente.
— La hiciste mierda y ella te sigue deseando lo mejor, ella no te odia a pesar de todo— suspiró— perdiste el mundo Mateo, ella si valía la pena.
Me pase las manos por la cara y tire la carta sobre la mesa.
— Ya se. Te juro que lo sé, me arrepiento tanto, no te imaginas cuánto— el se lamió los labios y se recostó sobre el sillón.
— Yo también estaría arrepentido si fuera vos, de todas formas me alegra que hayas aceptado y asumido que la lastimaste— asenti y me pase las manos por la cara.
— Tenía ataques de nervios o de ansiedad— solté después de unos minutos, el elevó sus cejas y me miró sin entender— Lola. En la carta lo dijo, le daban ataques cada vez que estaba mal— Camilo me miraba sin expresión alguna, me animo a decír que su tención se bajó, ya que está más pálido de lo normal.
— Ella estaba mal...— susurró y se tapó la cara con sus manos.
— No la cuidamos... No la cuidé— termine la frase por el.
Agarré el cuaderno y busque la nueva carta.
"no quiero"
No quiero, no quiero que te acerques, no quiero que me hables, no quiero que me mires, no quiero que me <<toques>>.
Crecí viendo cómo mí papá maltrataba a mí mamá tanto físicamente, como psicológicamente. Crecí viendo cómo la golpeaba sin motivo alguno, como la manipulaba, como la tocaba sin su consentimiento, como la mataba poco a poco.
A mis diez años, esa tortura se terminó. Con mí mamá nos fuimos de esa casa, dejando todo atrás, empezando una nueva vida. Nos mudamos a Barracas, a la casa de una prima de ella. Esa vida no era la más linda, no era la más perfecta, pero era mejor que la anterior. Mamá empezó a trabajar, limpiaba en la casa de un hombre cerca de casa.
La veía más feliz, más radiante que nunca, no entendía mucho. Hasta que un día nos mudamos a la casa de un señor, Kike. Mamá me explico que el era el hombre para que el trabajaba y como el se iba a mudar a otra casa, quería que nosotras fuéramos con él. Cumplí mis doce años y la inocencia ya se había dejado de apoderar de mí, entendí qué mí mamá ya no trabajaba para Kike, si no que eran pareja. Y si, era así. El nos dio mucho. Le dio amor a mí mamá e incluso a mí, ese cariño que me faltó por parte de mí papá, el me lo supo dar. Nos dio un techo para vivir cómodas y una gran oportunidad para empezar una nueva vida.
Pago mis cuotas en el mejor colegio de Buenos Aires, se encargó de que pueda tener una "buena vida", siempre me decía que yo era su hija y mí mamá adoraba eso, que nos lleváramos tan bien.
Las cosas empezaron a cambiar cuando cumplí mis catorce, mí cuerpo se empezó a desarrollar y las miradas empezaron a cambiar.
28 de enero, 2018, todavía me acuerdo cómo si fuera ayer... Estabamos en el sillón viendo una película, yo tenía puesto un short y una remera común, el estaba sentado a mí lado y mí mamá del otro lado. Mí mamá se fue a la cocina a hacer más pochoclos y vi que la mano de el se poso en mí pierna desnuda, no le di importancia. Hasta que su mano empezó a subir, hasta llegar a mí entré pierna, lo mire y el seguía mirando la tele. Su mano me tocaba por sobre la ropa, yo reaccione y me levanté del sillón de golpe. El no dijo nada, ni siquiera me miró, confundida me fui a encerrar a mí habitación.
No sé volvió a repetir y el me hablaba normalmente, como si nada hubiera pasado, yo trataba de ignorarlo lo más posible y tratar de enfocarme en otras cosas. No sé volvió a repetir, hasta después de un mes, pero fue peor, fue más grave. Me tocó sin consentimiento, me dijo cosas asquerosas y abuso de mí. Creo que no hace falta decír más para poderlo entender. Unas semanas después te conocí a vos Mateo, fuiste un escape a todo y nunca lo supiste, trataba de estar siempre con vos y no volver a casa, porque sabía que ahí estaba lo malo, lo oscuro y el peligro. Aunque había veces que no lograba salvarme de eso, había veces que no tenía escapé.
Los "no quiero" se volvieron parte de mí día a día, lo odiaba, lo odiaba y nunca dije nada. Mamá parecía tan feliz con el y no podía arruinar eso. Me sentía sucia, me sentía mal, me sentía culpable, sentía que yo tenía la culpa de todo, me costó dos años comprender que yo no tenía la culpa, que era el y que siempre fue el.
Nunca se lo conté a nadie, nunca dije una palabra y ese era mí mayor tormento, no podes desahogarte, no poder soportar con tanto peso y simular que nada pasaba, que éramos la pequeña familia feliz.
Hacé algunos días se lo dije a mí mamá, en medio de una discusión se lo conté, le solté todo y ella no dijo nada, solo se quedó ahí, mirándome, sin decir una sola palabra, sin siquiera moverse. Me fui esa noche a tu casa, discutí con vos y cuando volví a mí casa, ni el ni mí mamá estában. Fue esa noche la que tuve el primer ataque, te lo conté en la anterior carta, pero no mencioné esto que mencionó en esta carta.
Al otro día a la mañana los escuche llegar, yo estaba en el baño y creo que pensaron que yo no estaba en casa, que yo seguía con vos... Perdí todo cuando escuché a mí mamá decir, "te dije que algún día me lo iba a contar, ojalá no se lo cuente a Mateo". Conecté todo, ella lo sabía, ella sabía lo que el hacía y nunca dijo ni hizo nada.
Eso fue lo que me terminó de destrozar, nunca pensé que mí mamá podía ser capaz de tal cosa. Trate de soportar y aguantar algunos meses más, no volví a hablar con ninguno de los dos, mis días se empezaron a pesar mucho más. Me levantaba mucho más temprano que ellos y me preparaba para ir al colegio, antes de que ellos se levantan para ir a trabajar. Cuando salía del colegio me quedaba en alguna plaza haciendo tiempo y después iba a tu casa, trataba de pasar el mayor tiempo con vos para no tener que verlos a ellos. Nadie lo sabía, nadie se dio cuenta y a la única persona que pensé que le iba a importar lo que estaba pasando, me enteré que siempre lo supo, que ella también se volvió parte de mis peores pesadillas, mí mamá.
Lola
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perenne | trueno
Fan-FictionLola y Mateo eran pareja. Un día Lola se fue sin dejar rastro alguno... Pero se encargó de dejar algunas cartas, describiendo su desastroso romance con Mateo, y revelando los motivos por los cuales decidió marcharse. - no se aceptan copias y/o adapt...
