Joaquín estaba caminando por los jardines de la casa en Europa. Emilio había salido unas horas antes. Su panza de 6 meses lo tenía agotado y el aire fresco lo relajaba. Escuchó unos pasos detrás suyo y volteó y su cuñada venía corriendo hacia él.
—Joaquin.— gritó a unos metros de él.
—Gwen.
—¿Qué haces aquí solo?.— dijo mientras cortaba una flor azul del jardín y se lo ponía tras la oreja a Joaquín.
—Necesitaba paz.— dijo Joaquín y Gwen se rió.
—¿Esa es tú forma de decir que me vaya?.— dijo mirando a Joaquín fijamente.
—No. Está bien que te quedes.
Ella miraba la panza de Joaquín y quería tocarla pero no se atrevía a preguntar porque Emilio le había dicho que no lo hiciera. Pero Emilio no estaba.
—Excelencia. ¿Puedo tocar su panza?.
Joaquín se rió.
—No me digas excelencia y claro que puedes tocarla.
Gwen vaciló unos segundos pero después puso sus grandes y delgadas palmas sobre su panza y chilló de emoción.
—Oh, ¡Wow! Esto es tan mono.— su acento británico era exquisito y le gustaba escuchar a su cuñada.
—Si, a veces lo es.— dijo Joaquin mirando sus manos.
—Me moría por tocarla. Emilio me dijo que no lo hiciera. ¿Te molesta que toquen tu pancita?.
—No. Emilio lo hace siempre. Es un celoso entiéndelo y no lo juzgues.— dijo riendo. El duque era todo un caso.
Gwen se rió y siguió caminando con Joaquín.
—Te imaginas si fueran gemelos. ¿Aún no saben que será?.— pregunto ella.
—Quiero que sea sorpresa pero definitivamente es uno. Me dará algo si son dos.— dijo Joaquín pensando en ello por primera vez.
—Veremos. Creo que debo irme ahí viene Emilio.
Joaquín miró hacia la entrada de la casa y definitivamente era el auto de su esposo. Ella se despidió y él siguió caminando hacia su dirección.
Emilio detuvo el auto a medio camino de la entrada y salió corriendo.
—¿Está todo bien?.— pregunto tocando la cara de Joaquín.
—Si, sólo salí por aire.
—¿Solo?.— Emilio abrazó a Joaquín y sonrió cuando su panza choco con su cuerpo.
—Si, estaba con Gwen, se retiró hace un momento. Por tú culpa.
Emilio lo miró poniendo las en la cadera.
—¿A hora que hice?.— pregunto cínicamente.
—Si alguien quiere tocar mi panza puedes dejarlos, no seas celoso. Mi lord.
—El bebé lo hice yo. Nadie debe tocarlo.— dijo Emilio. Y Joaquín se rió.
—Tú no hiciste nada. Te recuerdo que tú solo dejaste la semilla yo he hecho todo lo demás.
Emilio se acercó y beso la punta de su nariz.
—Si, si lo que diga Mi lord.
Lo abrazo por la espalda recargando ambas manos sobre su pancita.
—Te amo.— hablo Joaquín.
—Yo también te amo.
[...]
Llamaron a su hijo Paris Edmund Harrison. Paris por
Joaquín, porque a Emilio se le había metido entre ceja y ceja llamar al niño como él, porque le encanta el nombre y no hubo forma de convencerlo de lo contrario. Y Edmund por su padre, a quien Emilio ya no podía odiar porque él era la razón de su primer encuentro con Joaquín.
—Eres un duque glotoncete, ¿verdad que sí?
Joaquín miraba a su hijo mientras el pequeño Eddie apuraba una de las tomas de la tarde. El pediatra no había exagerado al decir que los niños que tomaban el biberón podían llegar a comer cada dos horas. A él no le importaba. Bueno, para ser sinceros, darle de comer de madrugada empezaba a afectarle, pero aun así se levantaba todas las noches y daba de comer a su hijo con una sonrisa en la cara.
Emilio, por su parte, lo ayudaba en lo que podía y siempre estaba preparado para el cambio de pañales. Al principio había intentado permanecer despierto durante las tomas, pero casi siempre se quedaba dormido y era Joaquín quien se ocupaba de las necesidades del niño.
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CONTRACT || Emiliaco M-preg
FanficEntre el sexo y el amor sólo hay un obstáculo: el matrimonio Contenido 🔞
