Unos días después...
La noticia de la llegada de Tarble había recorrido prácticamente toda la Tierra.
Su transmisión había sido vista por millones de personas. El príncipe saiyajin había prometido públicamente que utilizaría todos los recursos a su alcance para ayudar en la reconstrucción de las ciudades destruidas durante los últimos acontecimientos.
Desde entonces, Tarble había comenzado a colaborar con diferentes gobiernos y organizaciones, utilizando la tecnología de su nave para transportar materiales y ayudar a localizar zonas que necesitaban asistencia.
Sin embargo, no todo su tiempo estaba dedicado a la reconstrucción.
Aquella mañana, Tarble y Trunks regresaban después de un pequeño entrenamiento.
Ambos aterrizaron frente a la Corporación Cápsula.
Trunks se encontraba algo agitado, mientras que Tarble apenas había mostrado cansancio.
-Parece que todavía necesitas trabajar más en tu resistencia -comentó Tarble con una pequeña sonrisa.
-Lo sé -respondió Trunks-. Pero no pienso quedarme atrás.
Ambos caminaron hacia la entrada.
Al entrar, encontraron a Milk esperando en la sala.
Trunks se detuvo inmediatamente.
-Señora Son, buenos días.
Milk levantó la mirada y sonrió débilmente.
-Buenos días, Trunks.
Luego dirigió su atención hacia Tarble.
-Y tú debes ser Tarble.
El príncipe saiyajin hizo una pequeña reverencia.
-Sí. Mucho gusto, señora Son.
Milk lo observó durante unos segundos.
Había escuchado hablar bastante de él desde su llegada a la Tierra, pero nunca había tenido la oportunidad de conversar personalmente con él.
-Tarble, necesito hablar contigo. Quiero pedirte un favor.
Tarble notó la seriedad en su voz.
-Claro. Dígame qué necesita.
Milk respiró profundamente antes de hablar.
-Quiero que encuentres el planeta Namek.
Tarble permaneció en silencio.
-¿El planeta Namek?
-Sí.
Milk apretó las manos.
-Quiero que encuentres las Esferas del Dragón y revivas a todos los que murieron... especialmente a mi hijo, Gohan.
El rostro de Tarble cambió ligeramente.
Trunks también bajó la mirada.
El recuerdo de Gohan seguía siendo doloroso para todos.
-Entiendo lo que me está pidiendo -respondió Tarble-. Y créame, quiero ayudar.
Milk se acercó un poco.
-Entonces puedes hacerlo, ¿verdad? Tú tienes una nave espacial. Solo tienes que buscar el planeta.
Tarble negó lentamente con la cabeza.
-Ojalá fuera tan sencillo.
-¿Qué quieres decir?
