XXXIV

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Serim.

Tanto WonJin como Allen se ponen de pie rápidamente cuando doy vuelta a la esquina de la sala de espera.

—¿Cómo está?—pregunta en señas WonJin.

—Mejor. Ahora está despierto.—

WonJin asiente, y Allen mira de ida y vuelta entre nosotros.

—El doctor dice que el alcohol y la deshidratación probablemente le causaron...—dejó de hacer señas, ya que los labios de WonJin están presionados en una firme línea mientras observa mi explicación.

—Verbalízalo para él—hago señas, señalando con la cabeza a Allen.

WonJin se gira y mira a Allen, enseguida vuelve a centrar su atención en mí.—Esto no le concierne—hace señas en silencio.

¿Cuál es su maldito problema?

—Está preocupado por WooBin, WonJin. Le concierne. Ahora, verbaliza lo que estoy diciendo para él.—

WonJin sacude su cabeza.—No está aquí por WooBin, Serim. No le importa cómo está WooBin. Sólo está preocupado por ti.—

Entierro mi ira. Lentamente doy un paso hacia delante y me pongo de pie directamente frente a él.—Verbalízalo para él. Ahora.—

WonJin suspira, pero no se gira hacia Allen. Me mira directamente mientras hace señas y verbaliza para nosotros. —Serim dice que WooBin está bien. Está despierto.—

El cuerpo entero de Allen se relaja. Sus manos van a la parte trasera de su cabeza y el alivio lo embarga. Le dice algo, y él cierra los ojos, respira rápido, entonces los abre.

—Allen quiere saber si alguno de ustedes necesita algo. Del departamento.—

Miro a Allen y sacudo la cabeza.—Ellos lo monitorearán toda la noche para controlar su azúcar en la sangre. Iré mañana si necesitamos algo. Me quedo unos días en su casa.—

WonJin verbaliza de nuevo, y Allen asiente.

—Ustedes dos vuelvan y descansen un poco.—

WonJin asiente. Allen da un paso adelante y me da un fuerte abrazo, entonces se aleja.

WonJin empieza a girar hacia la salida, pero le agarró el brazo y hago que me mire de nuevo.—No sé por qué estás molesto con Allen, WonJin, pero por favor no seas un idiota. Ya lo fui suficiente.—

Asiente, y se dan la vuelta para irse. Allen mira sobre su hombro y sonríe con una sonrisa dolorosa. Me doy vuelta y regresó a la habitación de WooBin.

La cabecera de su cama está ligeramente elevada ahora, y me mira. Hay una intravenosa que gotea en su brazo, reponiendo sus fluidos. Su cabeza rueda con lentitud a través de la almohada a medida que sus ojos me siguen por el cuarto.

—Lo siento—dice con señas.

Niego, ni siquiera remotamente queriendo o necesitando cualquier tipo de disculpas de él.—Detente. No te sientas mal. Como siempre dices, eres joven. Los jóvenes hacen cosas locas como emborracharse y tener resacas y vomitar durante doce horas seguidas.—

Se ríe.—Si, pero como tú siempre dices, probablemente no jóvenes con condiciones que amenazan la vida.—

Sonrío cuando llegó a su cama, entonces deslizó una silla cerca de él y tomó asiento.—Voy a volver a Busan contigo. Me quedaré unos días hasta que me sienta mejor por dejarte solo.—

Suspira y gira la cabeza, mirando directamente el techo.—Estoy bien. Fue solo un problema de insulina.—Se vuelve hacia mí.—No puedes cuidarme como a un bebé cada vez que esto sucede.—

Mi mandíbula se aprieta "cuidarme como a un bebé".—No estoy cuidándote como a un bebé, WooBin. Estoy amándote. Estoy cuidándote. Hay una diferencia.—

Cierra los ojos y sacude la cabeza. —Estoy cansado de tener esta misma conversación una y otra vez.—

Si. Yo también.

Me recuesto en la silla y cruzó los brazos sobre mi pecho mientras lo miro. Su rechazo a la ayuda ha sido comprensible hasta este punto, pero ya no es un adolescente, y no puedo entender por qué no permitirá que las cosas progresen con nosotros.

Me inclino hacia adelante, tocando su brazo para que me mire y escuche. —Necesitas dejar de ser tan empeñado y determinado a tener tu independencia. Si no te cuidas mejor, estas breves estancias en el hospital serán una cosa del pasado, WooBin. Déjame cuidarte. Déjame estar ahí para ti. Constantemente me preocupo de que enfermes. Tu pasantía está causándote mucho estrés, sin mencionar la tesis. Entiendo por qué quieres vivir una vida normal y todas las cosas que otros hacen a nuestra edad, como ir a la universidad y tener una carrera.—Me detengo para pasar las manos a través de mi cabello y centrarme en el punto que quiero marcar.—Si viviéramos juntos, podría hacer mucho más por ti. Las cosas serían más fáciles para los dos. Y cuando cosas como esta sucedan, estaré ahí para ayudarte y, ¡Así no convulsionarás solo en el piso del baño hasta morir!—

Respira, Serim.

De acuerdo, eso fue duro. Demasiado duro.

Ruedo mi cuello y miró al piso, porque no estoy listo para su respuesta todavía. Cierro los ojos e intento contener mi frustración.—WooBin—Digo en señas mirando sus ojos.—Yo... te... amo. Y estoy tan asustado de que uno de estos días, no seré capaz de salir del hospital contigo aún en mis brazos. Y será mi propia culpa por permitirme continuar rechazando mi ayuda.—

Su labio inferior tiembla, así que se lo mete en la boca y lo muerde.—En algún momento en los siguientes diez o quince años, Serim, esa será tu realidad. Saldrás del hospital sin mí, porque no importa cuánto quieras ser mi héroe, no puedo ser salvado. No puedes salvarme de esto. Ambos sabemos que eres una de las pocas personas que tengo en este mundo, así que hasta que el día llegue y ya no pueda cuidar absolutamente más de mí, me niego a ser tu carga. ¿Sabes lo que me hace eso? ¿Saber que he puesto tanta presión en ti? No vivo solo simplemente porque me encanta la independencia, Serim. Quiero vivir solo porque...—

Lágrimas corren por sus mejillas, y se detiene para limpiarlas.—Quiero vivir solo porque simplemente quiero ser el chico del que estás enamorado... durante tanto tiempo como podamos prolongarlo. No quiero ser tu carga, tu responsabilidad o tu obligación. La única cosa que quiero es ser el amor de tu vida. Eso es todo. Por favor, sólo deja que sea suficiente por ahora. Deja que sea suficiente hasta que llegue el momento en que realmente tengas que ir al fin del mundo por mi.—

Un sollozo estremece mi pecho. Llegó hacia él y presiono mis labios en los suyos. Agarro su rostro desesperadamente entre mis manos y levanto mi pierna hacia la cama. Envuelve sus brazos a mí alrededor mientras pongo el resto de mi cuerpo sobre él y hago lo que sea que pueda para protegerlo de la injusticia de este malvado y maldito mundo.

Fine ||Sellen||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora