Cincuenta y dos.

16K 1.3K 337
                                        

Ella me miraba pero no estaba sorprendida y lo supe.

Todo el tiempo ella estuvo consiente de mis sentimientos.

—Esto es incómodo—dije.

—Más incómodo que cuando te encontré viendo porno.

Sentí mi cara arder.

—Más incómodo que cuando pidieron un minuto de silencio en el funeral de mi abuelo y soltaste un gas.

Intentamos reírnos como siempre pero fue ridículo, desde que se lo había dicho una barrera invisible la rodeó.

—Debo irme—dijo.

—Te quiero—dije sin poder evitarlo.

—Yo también te quiero—dijo. Mi corazón se aceleró, pero entonces agregó—Por eso eres mi mejor amigo. 

Siempre te améDonde viven las historias. Descúbrelo ahora