Noventa y nueve

14.2K 963 66
                                        

―¡Estás loco! ―chilló ella―¡Has perdido la cabeza!

―Y tú eres la culpable―contesté con media sonrisa.

Mamá y la enfermera trataban de contener la risa mientras mi novia estaba perdiendo la calma. La sangre se había drenado de su rostro y sus ojos enormes me miraban entre la confusión y la preocupación.

―¿Cómo se te ocurre pedirme matrimonio?

―Bueno pensé que tú eres una chica, yo soy un chico, nos amamos―me encogí de hombros.

―Apenas salimos de la escuela, estamos muy jóvenes...

―La vida es corta―al ver que no cedía, añadí:―Y pueda que este sea mi último día.

―Eres un idiota manipulador―me miró con enojo.

―Pero me amas―le recordé.

―Por desgracia.

―Ya es hora―anunció la enfermera.

Abracé a mi novia por la cintura con fuerza, ella me devolvió el abrazo. Por alguna razón ya no sentía miedo, creía que todo saldría bien. Después de habernos roto el corazón con las personas equivocadas, merecíamos ser felices.

―Aquí te espero―me susurró.

―¿Puedes hacerme un favor? ―ella asintió―Quiero escribir una carta.

―¿A quién?

―A tu ex. 

***Me dan ganas de no subir la última nota (risa malvada), pero los amo***

Siempre te améDonde viven las historias. Descúbrelo ahora