Sentía un augurio desde hacía meses y no me atreví a afrontarlo. He acabado poseída por una capa negra que me ahoga, que me aprieta, que no me deja respirar. No hay salida porque cubre hasta mis ojos. No deja ver mi cabeza, tampoco mi torso y mucho menos mis piernas. Cuando salgo a la calle, se vuelve invisible, pero yo aún siento como me quita el aliento. Pero no tengo ninguna opción, sólo me queda fingir. ¿Me creerían si dijera que me ahoga algo que nadie puede ver? Lo dudo. La penumbra me ha ahogado, y ha acabado definitivamente conmigo.
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Resurrección
PoesiaEsto no es una novela. No es ficción. No hablo de romances, ni de resolver ningún misterio. No pienso hablar de padres, madres o hijos. Ni siquiera de abuelos o nietos. Esto podría estar pasando en el edificio de al lado, en la ciudad de al lado, a...
