No soy yo, es ella

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Cuando estás triste y sientes que todo ha acabado,

Sientes ese impulso, miras hacia un lado,

Ves que hay mucha gente, todos acompañados,

Mientras tú, en tu esquina, te han abandonado.

Sientes el latido, pierdes la razón,

por algún motivo, para el corazón.

Luego los pulmones, no hay respiración,

sientes que no puedes, llega la ascensión.

Y es que los sentidos no te dejan hacer más.

Miras adelante, pero solo vas atrás.

Y esa claridad, que está bien disfrazada,

hace que se vea la profunda oscuridad.

Oír la voz cuando dormida,

oír la voz al despertar.

Yo me alegro de la vida,

Yo me alegro, nada más. 

ResurrecciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora