Hacía ya años que quería hacer un soneto.
Hacía ya vidas que los versos me llamaban.
Hacía tantas lloreras que mis ojos deliraban
que mi boca era tan impura que se negaba al respeto.
Cuando no podía más se me apareció una estrella
que venía totalmente con las ganas de ayudarme.
Gracias a su compasión fue que conseguí salvarme.
Y en aquel momento supe que yo también era bella.
Al principio me costaba
pero me acabe acostumbrando.
Y aunque por fin lo aceptara
siempre acababa llorando.
Pero aquello no era nada
porque el amor se iba formando.
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Resurrección
PoesíaEsto no es una novela. No es ficción. No hablo de romances, ni de resolver ningún misterio. No pienso hablar de padres, madres o hijos. Ni siquiera de abuelos o nietos. Esto podría estar pasando en el edificio de al lado, en la ciudad de al lado, a...
