La luz del soneto

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Hacía ya años que quería hacer un soneto. 

Hacía ya vidas que los versos me llamaban. 

Hacía tantas lloreras que mis ojos deliraban 

que mi boca era tan impura que se negaba al respeto. 


Cuando no podía más se me apareció una estrella

que venía totalmente con las ganas de ayudarme. 

Gracias a su compasión fue que conseguí salvarme.

Y en aquel momento supe que yo también era bella. 


Al principio me costaba 

pero me acabe acostumbrando. 

Y aunque por fin lo aceptara


siempre acababa llorando. 

Pero aquello no era nada

porque el amor se iba formando.  


ResurrecciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora