Ella le escribía cartas todos los días, diciéndole cómo se sentía y qué había sucedido desde su partida.
Él todas las noches aparecía en sus sueños.
Ella le dejaba flores y cartas en su tumba cada vez que lo iba a visitar.
Él le había dejado un cajón con fotos de ellos, cartas dedicadas a ella, regalos y muchas cosas más.
Ella no sabía cómo seguir adelante, sentía que ya no tenía más motivos para seguir viviendo.
Él, a pesar de estar tan lejos, intentaba darle ánimos para que luchara contra todos sus demonios.
Ella nunca rompió su promesa y decidió seguir con su vida.
Él estaba feliz de volver a verla sonreír.
Ella siempre llevaba una foto suya, recordando cuan feliz fue a su lado.
Ellos eran tan frágiles...,
pero la vida los hizo fuerte.
Ya no hay más que decir, la historia llegó a su fin y con ella sólo quedan los recuerdos.
