La Vida de un escritor De misterio puede volverse eso mismo, misterio. Su entorno se torna un misterio. Hasta los escritores más Despiadados tienen a Quien amar, Gianna Fiore una artista que es la protagonista del libro de su padre, él tras su desg...
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Calix Russo
Días, totalmente desesperantes, Gianna ahora se va a la universidad con Roman, ¿Qué significa? Significa que esta molesta y no me necesita, justo ahora no soy algo importante y menos la investigación o los diarios.
Lo único que le importa es: Roman.
Hace unos días regreso dando brincos de la felicidad, estábamos simplemente almorzando y pues ella dio que era la mejor situación para decirnos que al fin eran novios, Guilio no parecía ni feliz ni molesto, pero Roman tampoco es Santo de su devoción.
Y pues yo solo lo toleré, no puedo mandar en su vida, si ella es feliz con él... bien; pero mierda... cuanto duele.
Giardino di Boboli ahora se miraba tan lejano Gianna siempre lo proponía, pero estaba bien porque creo que tengo algo.
Volví a leer aquél libro intentando encontrar algo.
La hija de aquel comediante vomitaba los chocolates que se le daban, pero cuando los recibía, se los comía con desesperación mientras su padre la grababa y la relacionaba con un cerdito, y era la base de muchos de sus chistes.
Mierda es jodidamente perturbador, y lo peor es que creo saber de quien habla el libro, creo saber quienes son los Rozovo pero solo es una teoría basada en...
La pequeña Marian y su Bulimia...
Debo investigar más a fondo, debo ir a Boboli, así que, tome mi auto sin pensarlo dos veces fui a la universidad de Gianna, ya era hora de salida, así que al llegar me adentre y busqué a Gianna, al encontrarla tomé su mochila y tomé su mano sacándola de ahí, se notaba confundida y era entendible.
—Calix ¿Qué pasa? ¿No se supone que ahora Román me lleva? Suéltame —
Ignoré sus palabras e intentaba estar tranquilo.
Si los Dupont eran los Rozovo... Gianna estaba en peligro, Román seria él hombre que aprendió a pegarle a las mujeres...
Cuándo llegamos al auto le abrí la puerta y solté su mano.
—Entra—
—No, no hasta que me digas ¿Qué carajo te pasa?—
—Me pasa que necesito que entres al auto y vayamos a Giardino di Boboli—
Ella se paro frente a mi viéndome fijamente de forma desafiante.
—¿Qué pasa si no voy?—
Mordí la punta de mi lengua a un lado y vi hacía otro lado para luego bajar mi mirada viéndola fijamente, y acercarme demasiado, mi paciencia tiene un límite.
—Lo harás, Créeme—
Ella me miraba con las mejillas sonrojadas y los labios entreabiertos, quería decir algo pero en vez de eso me empujó. A lo cuál tome sus muñecas sobre su cabeza e inmovilizándola contra el auto.