Capitulo 7

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Me derrito

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Me derrito.

Calix Russo

   Estos  días he estado pasando mucho tiempo con Gianna, hoy  como todos los días fui por ella a la universidad, estaba fuera del auto esperándola y como de costumbre fumaba un poco, ella no   llegaba y me preocupe siempre esperaba justo 6 minutos pero ya se había  pasado el tiempo así que  me adentre  en el lugar buscándola entre tanta gente, y vi  a un grupo en un circulo viendo algo con interés y mi sorpresa  fue lo que estaban viendo. Si en efecto era Gianna y alguien más  Él Asno de Roman  Dupont, casi vómito  al ver que estaba de rodillas con una corona de princesa puesta, Gianna estaba en una situación  incómoda  definitivamente, iba a entrar  y sacarla de ahí pero ella  habló.

—Está bien, Roman  Te lo mereces, Supongo.—

Se encogió  de hombros y soltó una risa y todos aplaudieron. ¿A qué  mierda se refiere?

—¡Oyeron! ¡Tendré una cita con Gianna Fiore!—

La sangre estaba que me hervía, ¿Por qué acepto ir con él?

El inútil  se puso de pie y se quitó  la corona y se la puso a Gianna ella solo  negó  con la cabeza de forma divertida.

—¡Bien, Bien, se les acabo el Show!—

Digo ganándome la atención  de la gente, muchas chicas no podían  quitarme el ojo de encima, lo cuál  ignoré, era totalmente normal, tomé  la mano de Gianna para salir de ahí.

—¡Paso por ti a las cuatro!—

Declaró  Roman mientras Gianna  solo levantaba el pulgar y caminaba conmigo.

—Sabes que no debes que ir ¿verdad?—

Ella  me vio como si viera dicho la locura mas grande del mundo, pero de igual  manera aproveche a quitarle el bolso y cargarlo por ella. ¿Qué carga? ¿Piedras?

—Siempre me había gustado... pero después  de  cierta cosa que paso, eso se terminó, pero ahora  con ese gesto tan lindo... creo que merece una oportunidad—

Apreté  mi puño en efecto el que no sostenía su mano.

—Creo que tienes malos gustos—

Dije sin verla, solo al camino pero igual  pude ver que rodaba los ojos.

Íbamos justo al carro pero nos detuvimos por un pequeño grito.

—¡Llévame  contigo! Te lo suplico Roman, necesito  estar fuera de casa hoy y solo me dejarán  salir si es contigo.—

Al parecer  era la hermana de Roman, Gianna  intentaba asimilar la situación.

—¡Entiende! ¡Es una cita! No soy tu jodido niñero—

Justo cuando iba a tomarla de las muñecas de forma agresiva,  me acerqué y aclaré mi garganta.

—¿Todo bien?—

Seduciendo un MisterioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora