La Vida de un escritor De misterio puede volverse eso mismo, misterio. Su entorno se torna un misterio. Hasta los escritores más Despiadados tienen a Quien amar, Gianna Fiore una artista que es la protagonista del libro de su padre, él tras su desg...
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Me derrito.
Calix Russo
Estos días he estado pasando mucho tiempo con Gianna, hoy como todos los días fui por ella a la universidad, estaba fuera del auto esperándola y como de costumbre fumaba un poco, ella no llegaba y me preocupe siempre esperaba justo 6 minutos pero ya se había pasado el tiempo así que me adentre en el lugar buscándola entre tanta gente, y vi a un grupo en un circulo viendo algo con interés y mi sorpresa fue lo que estaban viendo. Si en efecto era Gianna y alguien más Él Asno de Roman Dupont, casi vómito al ver que estaba de rodillas con una corona de princesa puesta, Gianna estaba en una situación incómoda definitivamente, iba a entrar y sacarla de ahí pero ella habló.
—Está bien, Roman Te lo mereces, Supongo.—
Se encogió de hombros y soltó una risa y todos aplaudieron. ¿A qué mierda se refiere?
—¡Oyeron! ¡Tendré una cita con Gianna Fiore!—
La sangre estaba que me hervía, ¿Por qué acepto ir con él?
El inútil se puso de pie y se quitó la corona y se la puso a Gianna ella solo negó con la cabeza de forma divertida.
—¡Bien, Bien, se les acabo el Show!—
Digo ganándome la atención de la gente, muchas chicas no podían quitarme el ojo de encima, lo cuál ignoré, era totalmente normal, tomé la mano de Gianna para salir de ahí.
—¡Paso por ti a las cuatro!—
Declaró Roman mientras Gianna solo levantaba el pulgar y caminaba conmigo.
—Sabes que no debes que ir ¿verdad?—
Ella me vio como si viera dicho la locura mas grande del mundo, pero de igual manera aproveche a quitarle el bolso y cargarlo por ella. ¿Qué carga? ¿Piedras?
—Siempre me había gustado... pero después de cierta cosa que paso, eso se terminó, pero ahora con ese gesto tan lindo... creo que merece una oportunidad—
Apreté mi puño en efecto el que no sostenía su mano.
—Creo que tienes malos gustos—
Dije sin verla, solo al camino pero igual pude ver que rodaba los ojos.
Íbamos justo al carro pero nos detuvimos por un pequeño grito.
—¡Llévame contigo! Te lo suplico Roman, necesito estar fuera de casa hoy y solo me dejarán salir si es contigo.—
Al parecer era la hermana de Roman, Gianna intentaba asimilar la situación.
—¡Entiende! ¡Es una cita! No soy tu jodido niñero—
Justo cuando iba a tomarla de las muñecas de forma agresiva, me acerqué y aclaré mi garganta.