Nota: Publique dos capítulos casi en la misma semana. He notado que algunos de ustedes no han leído el capitulo anterior dedicado al funeral de Alfred y el POV de Raven. Wattpad como siempre fallando y no notificado cuando se sube nuevo capitulo.
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La mansión se sentía vacía, como si un hueco se hubiera abierto en su interior para nunca más cerrarse. Su hogar en Gotham se encontraba repleto de invitados y aun así ese vacío fue asfixiante para Damian.
Él estaba consiente desde hace mucho de como la situación de Alfred Pennyworth terminaría tarde o temprano, pero ni así estuvo preparado para afrontar la realidad. Una terrible desesperación se apoderaba de él, se sentía nervioso e impotente a no poder hacer nada más que abrazar poco a poco las emociones que resurgían en su interior.
Damian se perdió entre los presentes desde que abandonó la confortable calidez de Raven en aquel cementerio, y aunque le hubiera gustado continuar disfrutando de la compañía de la mujer, sería para Damian un error ignorar la potencial amenaza que los acechaba.
Talia Al Ghul desapareció de su vista para el termino de la ceremonia, y Damian estaba seguro que ella no había ido muy lejos. Ella se encontraba aún en Gotham, el problema era saber dónde, cuando y el por que de su inesperada visita.
Le facilitaría la cacería a la mujer, la alejaría de la mansión y esperaría por su presencia en el mismo lugar donde se vieron en su cumpleaños número trece. Pronto ella vendría a él y Damian la esperaría sobre aquella tenebrosa gárgola que observaba desde lo más alto cada aspecto transcurriendo en la ciudad Gótica. La misma gárgola que ha sido testigo del resurgir de Batman, de sus vigilantes y del mismo Damian Wayne.
En cierta forma agradecía la presencia de su Madre, le distraía de esa frustración que se aferraba a su persona, sin embargo, al mismo tiempo le dolía pensar que su visita era con el afán de restregarle en la cara lo débil que había llegado a ser desde que abandonó su precioso legado en Nanda Parbat. Dejarse regir por las emociones era una conducta imperdonable para Talia Al Ghul.
Esperó tanto tiempo en las alturas de la ciudad que los minutos parecían volverse una eternidad, tanto tiempo, que él ya no sentía las gotas de lluvia golpeando su cuerpo. Pasaron demasiadas horas, por un instante él pensó que ella no vendrían. Sin embargo, los oportunos golpes de unos tacones contra el duro suelo de piedra lo hicieron borrar esa idea.
"Talia." Damian dió un último vistazo a la vida en la ciudad para girar hacia la mujer, tranquilo y sin mostrar la tormenta transcurriendo en su interior.
Talia Al Ghul se encontraba frente a él, la misma mujer de la cual no había recibido ninguna noticia desde hace tantos años. Ser la nueva líder de La Liga de Asesinos al parecer tenían demasiado ocupada a su madre como para recordarle que tenía un hijo en alguna parte del mundo. Ella lucía tan joven como la ultima vez que la vió; una cualidad y desventaja de tener las aguas del pozo de Lazaro a su libre disposición.
"Damian, supongo que la devastadora situación es la razón tras la frialdad en tu voz." Talia imitó la postura de su hijo cuando él bajó de aquella gárgola para hacerle frente. La tensión en sus hombros proyectaba esa distancia que se creó entre ellos con los años. "La naturaleza es cruel y pocas veces inevitable Hijo. Vi a tu padre destrozado en su enorme mansión, ni siquiera su pequeña felina es capaz de calmar su roto corazón."
Ella aun era capaz de leerlo fácilmente, una cuestión que desconocía sí era grata o molesta para él.
"¿Por que estás en Gotham Madre?."
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Chaos
FanfictionCuando comenzaron este juego pensaron que todo seria sencillo. Se equivocaron. Los problemas los seguían como una inevitable plaga. Secuela de Heat. Tercera parte de la Serie: Blame it on the pills.
