Sus párpados luchaban contra el cansancio, mientras los rayos de un nuevo día comenzaban a colarse entre las cortinas de la habitación. Se negaba ceder ante el sueño, los susurros de aquella cálida voz era la única razón por la cual se mantenía despierta. Quería escuchar lo que Damian tenía por compartirle, sin perderse ni del más mínimo detalle sobre esos días en los cuales estuvieron ausentes uno del otro.
Quizás, en algunos ayeres ellos hubieran optado por demostrar lo mucho que se hicieron falta al saciar el deseo carnal de sus cuerpos, sin embargo, la simplicidad de estar sentados sobre la cama del varón, haciéndose compañía y conversando, era la clase de intimidad que necesitaban en este momento. Incluso los problemas sin resolver qué aun flotaban entre ellos dejaban de ser importantes.
A Raven le interesaba más el ser arrullada con los bajos sonidos de esa voz, dándose el lujo de admirar la dulce y apuesta sonrisa plasmada en el rostro del moreno. Lucía tan atractivo con ese cabello rebelde, su traje arrugado y esos labios rojos. Orgullo travieso se coló en su pecho al recordar como ella misma había sido la causante de aquel acalorado estado en el hombre.
"Raven."
"¿Huh..?." Ella alcanzó a decir, su mente dispersa en los recuerdos que quedaron en la oficina del hijo de Batman.
"¿Estás siquiera escuchándome?. O, ¿Es que extrañaste tanto mi rostro que solo puedes enfocarte en mi impecable guapura?
El sugerente y burlón comentario causó que Raven parpadeara, rompiendo su fija mirada en él para desviar sus ojos a la lampara en la mesita detrás del moreno, permitiéndose así misma sentir algo de timidez al ser descubierta en su desvergonzada acción.
"Solo nos dejamos de ver unos días, y de alguna forma tu ego parece haber crecido de una forma sobrehumana..." La esquina de los labios de la mujer ligeramente se alzaban en una picara diversión. "No se necesita mucho talento para poder escuchar y observar al mismo tiempo, ¿Sabes?."
"¿Ah sí?, Si eres tan multifuncional, entonces dime, ¿De qué hablaba?."
Diablos...la atrapó con eso.
"De como yo detuve valientemente a Klarion, y de como esta sería la...¿Quinta vez...que te salvó la vida?."
Sinceramente no tenía idea de lo que él estuvo diciendo durante los últimos minutos, y necesitaba un cambio de tema.
"¿Llevas la cuenta?, dijiste que no era una competencia." Damian se recargó contra la cabecera de la cama mientras negaba con la cabeza, recordando cómo hace algunos ayeres ellos habían tenido una conversación similar.
"No es una competencia, pero, te llevo la delantera."
"Bruja presumida." Damian rodó sus ojos sin malicia, sus manos cayendo sobre los tobillos de Raven que yacían junto a sus piernas, causando así, gratos escalofríos en la chica. "Hablando de Klarion. ¿Qué paso con la marca en tu brazo?, ¿Estás bien?."
"Estoy bien."
"¿Segura? ¿Alguna reacción secundaria?." Damian frunció el ceño, dandole a Raven un vistazo de pies a cabezas. "Estas más delgada."
"Ni siquiera puedes ver mi cuerpo en esta sudadera para que digas eso."
Su observación llegaba a ser linda, pero una total exageración. La sudadera que robó de él la cubría casi por completo.
"Innecesaria es la vista cuando toque tu cuerpo con mis propias manos hace rato. Nosotros dos en el sofá de mi oficina...¿Recuerdas?."
Raven quizo jadear ante el atrevimiento, sintiendo la traición de un rubor esparciéndose por su rostro al recordar muy bien cómo esas manos acariciaron traviesamente su piel por debajo de su ropa. Más no le daría la oportunidad de que su ego se inflara más, eso debía ya ser imposible.
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Chaos
FanfictionCuando comenzaron este juego pensaron que todo seria sencillo. Se equivocaron. Los problemas los seguían como una inevitable plaga. Secuela de Heat. Tercera parte de la Serie: Blame it on the pills.
