Cuatro días desde que habían llegado de Japón, y las manos de Damian Wayne aun continuaban vacías. Horas tras horas investigando frente a los avanzados computadores de la torre, solo para que todos sus esfuerzos por encontrar a Maps terminaran llevándolo a callejones sin salidas.
A este ritmo le costaría meses hallarla.
¿En que parte del mundo Djinn escondía a Maps?.
Los hijos recogidos de su padre le ayudaron a crear un sistema automático de búsqueda, con la finalidad de aligerar el trabajo de investigación. Pero, incluso si el sistema se encargaba de revisar las veinticuatro horas cada desierto en el planeta los resultados que arrojaba eran igual de desalentadores.
Por eso, en una forma de despejarse de pensamientos catastróficos, él busco ocupar su mente con otras actividades. El nuevo sistema lo dejaba con tiempo libre por las noches, el cual aprovechaba para las lecciones de magia que Raven le impartía.
Lo que serían solo quince minutos de clases se convirtieron en horas de escuchar a la mitad demonio hablar. A ella le apasionaba tanto el tema que sus explicaciones eran sencillas de comprender, y gracias a eso Damian ha aprendido demasiado.
Definitivamente sus conocimientos de las artes ocultas improvisaron notoriamente en los últimos días. Tan solo la semana pasada aprendió como usar diferentes cristales y minerales para defenderse de ciertos ataques mágicos. Ahora, en su cinturón de utilidades siempre llevaría para su protección un cuarzo y una piedra amatista que le recordaba a los ojos de Raven.
Damian admitiría que durante sus lecciones, mas de una vez se dejó distraer del discurso de la mujer para fijar su atención en algo más; su olor, el tono de su voz, sus emblemáticos ojos, el color de su cabello, sus piernas, esa disimulada sonrisa y prácticamente cualquier otra parte de ella.
La sensación de comodidad que le brindaba tenerla cerca vibraba fuerte en su ser. Sin embargo, la desesperación y el remordimiento de sus acciones pasadas lo consumían poco a poco, haciendo difícil disfrutar por completo la compañía de Raven.
Estaba seguro que Raven había resentido el desplante que le mostró hace días cuando apartó la mano de la mujer fuera de su tacto. Su actitud fue un mero acto de pánico, pero ella lo confundió con desprecio.
Raven no hablaba del asunto pero Damian había detectado una ligera tensión que cayó sobre ellos desde ese preciso momento. Además, ella evitaba acercarse o permanecer en el departamento mas allá de las horas que la investigación o las clases duraban.
Él no resistiría por mucho tiempo más el cargar ese remordimiento sobre sus hombros. Necesitaba remediar su error, de alguna forma u otra.
La noche anterior se encontraban con sus usuales lecciones en su departamento, ella hablaba sobre magia mientras en Damian las palabras de disculpas se atoraron en su garganta. Una sensación tan asfixiante que lo hicieron ceder ante la presión. Iba a traer a la mesa el incidente, explicaría su error, cortésmente le diría 'Lo siento' y ella seguramente dejaría el asunto en el pasado.
Así planteó su estrategia, y hubiera sido una excelente si tan solo Jason Todd supiera respetar las conversaciones privadas. El forajido entró a la sala donde estudiaban solo para quedarse con ellos durante toda la noche.
Su presencia fue verdadero dolor en el trasero.
Pero Damian no permitiría que Jason Todd volviera a convertirse en un impedimento en sus planes. Se aseguraría de ello.
Después de un sin fin de amenazas lanzadas al aire, el moreno logro que el forajido desapareciera de su vista por las siguientes noches. Así, con el fastidioso de su hermano ocupado con el patrullaje nocturno, tendría la completa atención de Raven solo para él.
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Chaos
FanfictionCuando comenzaron este juego pensaron que todo seria sencillo. Se equivocaron. Los problemas los seguían como una inevitable plaga. Secuela de Heat. Tercera parte de la Serie: Blame it on the pills.
