Zachary Zatara era el joven mago más poderoso del mundo; famoso en cada país, con millones de dólares en su cuenta bancaria, con una infinidad de fanáticos y también miles de chicas locas detrás de él. Vivía la gran vida de la farándula sin ningún límite de extravagancia o en dinero. Y, con tantas posibilidades al alcance de sus manos, ¿Qué era lo que él hacía con su tiempo libre?: Cuidar a niños pubertos.
El mago miró el calendario en su celular, confirmando así su segundo día oficial viviendo en la torre de los Titanes. Dos días completos de un sufrible martirio. Desde que llegó, su agenda ha estado llena al tope con clases que impartía a adolescentes, a quienes les faltaba toda la educación del mundo para saber respetarlo como él se lo merecía.
Pero las clases solo eran un pequeño grano de todo lo que hacia miserable al apuesto mago. Porque Zachary también debía compartir el mismo piso donde aquellos molestos jóvenes tenían sus habitaciones, con la excusa de tener a alguien poderoso que protegiera a los inexpertos adolescentes en caso de algún ataque.
Meras patrañas, cualquiera de esos niños sería un buen bocadillo para un engendro del infierno.
Entonces, ¿Porque él sacrificaba sus lujosas vacaciones en el caribe, sus grandes fiestas y su valioso sueño para cuidar de mocosos que detestaba?. La respuesta era simple; Todos sus sacrificios los hacia por una pequeña demonio que se negaba a salir de su cabeza.
Él estaba acostumbrado a convivir con personas que solo aparentaban ser sus amigos para probar un poco de su fama y fortuna. Raven, en cambio, era honesta y lo aceptaba tal como era, con sus virtudes o sus defectos.
Zachary tuvo que experimentar varios golpes en la vida para poder darse cuenta de que Raven debía permanecer a su lado.
Era la mujer ideal para él.
Por eso, Zachary aceptó la primer oportunidad que se le presentó para encaminarse hacia San Francisco, con la esperanza de revivir las chispas de su antigua relación.
Planificó un plan, paso a paso para conseguirla de regreso. Estaba seguro de que Raven aun compartía sentimientos por él. Sin embargo, el ultimo desliz del mago no sería olvidado tan fácilmente. Ella era demasiado orgullosa. Además la traviesa demonio no era por nada la hija del mismo diablo, aunque no lo dijera, a ella le encantaba sentirse inalcanzable y disfrutaba verlo humillándose por su atención.
Pero su plan aun seguía sin ejecutarse. ¿Cómo podría ponerlo en marcha?, desde su primer día aquí él había convivido con Raven solo unas cuantas horas...después de eso, fue casi imposible encontrarla.
Todo el tiempo del mago era invertido para cuidar de niños, mientras Raven permanecía desaparecida de su vista con la excusa de estar muy ocupada. Debía ser la verdad, ella nunca lo evitaría a propósito.
Lo que si le sonaba bastante inusual era que Raven estuviera siempre tan ocupada cuando los otros adultos en la torre se paseaban con serenidad por todos lados. A los únicos que Zachary no veía por ningún lado eran a Raven y a Nightwing.
Un foco de alerta iluminaba todos sus sentidos.
No podía ser una casualidad que esos dos fueran los únicos ausentes en toda la torre. Lo peor era que esta cuestión al parecer era algo normal, pues nadie comentaba al respecto. Era extraño, tan extraño como que él tuviera tantas responsabilidades cuando Damian Wayne ni siquiera confiaba en él.
La conclusión era sencilla a deducirse; Nada era por azar, Nightwing debía ser quien movía los hilos para impedir que Zachary y Raven convivieran.
El perspicaz Damian Wayne seguro percibió sus intensiones desde lejos. El líder sabía que el único intereses de Zachary de venir a la torre era para pasar tiempo con la mitad demonio.
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Chaos
FanficCuando comenzaron este juego pensaron que todo seria sencillo. Se equivocaron. Los problemas los seguían como una inevitable plaga. Secuela de Heat. Tercera parte de la Serie: Blame it on the pills.
