3.23 Cuando el hogar llama

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La noche cayendo sobre ellos descendió la temperatura en el desierto, sin embargo, los fríos vientos estaban lejos de ser los causantes de como su piel se erizaba sin ningún control.

Damian había estado en esta situación miles de veces en el pasado. Ese momento en el cual parecía que la vida se le escapaba de las manos y que solamente un milagro sería capaz de salvarlo. Damian nunca necesitó de milagros cuando su habilidad e ingenio siempre supieron sacarlo de los conflictos, sin embargo ahora, ahora en la desesperación rogaba por que ocurriera uno.

"Tomaste un sueño mío chico maravilla, ahora te quitaré uno tuyo."

Esas palabras resonaron en su cabeza conforme una pesadilla se convertía en realidad frente a sus ojos: Raven flotaba en el cielo, su piel roja haciendo juego con esos ojos que lo perforaban con odio y desprecio. Al lado de ella se encontraba el dichoso Lord del Caos portando una expresión rebosada de orgullo, satisfecho hasta los huesos por su fechoría cometida.

Con los pies firmemente pegados al suelo y sus labios sellados, las estadísticas pintaban mal para Damian. Fallaba, sus esfuerzos fueron insuficientes para salvarlos.

De ser un salvador se convirtió a un mero espectador de como Raven se volvía el títere de un inepto egocéntrico.

Lo más devastador era saber que esto era su culpa.

Damian sostuvo la mirada con Klarion, tratando de trasmitir su determinación por aniquilarlo mientras de sus labios salían todas las promesas de una futura y dolorosa muerte. Pero claro, con la boca sellada mágicamente lo único que se escuchó fueron un par de incomprensibles murmullos en el aire.

"¿Qué es lo que dices?." Con una mano en el oído, Klarion se dirigió a él. "Habla fuerte y claro, no te entiendo."

Una risa burlona vibrando en la oscuridad fue lo que el moreno recibió, causando más gravedad a su malestar. Su captor jugaba con su orgullo, lo pisoteaba para restregarle cada una de sus fallas.

Sigilosamente Damian buscó de su cinturón una de sus herramientas, en un pestañeó el último de sus batarangs fue lanzado con la ultima esperanza de salvar su situación. Desafortunadamente el objeto nunca llegó a su blanco y fue detenido en el aire en una burbuja oscura ante el relajado rostro de Klarion.

"Gracias Raven." La mueca en Klarion se enganchó, agradecido con quien lo salvó de una sangrienta herida. El arma de Nightwing cayó patéticamente entre la arena. "Nada de trampas Robin."

Klarion se le acercó para menear un dedo en su rostro en provocación, en su acción se acercó lo bastante como para que Damian pudiera atrapar en sus puños la ropa del brujo, haciendo que del hombre saliera un gritó de genuino miedo ante la sorpresa. Al escucharlo Raven se inclinó, lista para proteger a su nuevo titiritero, parando sus intensiones únicamente cuando Klarion levantó una mano al aire para pedirle que se detuviera.

De la nada, las manos de Damian se encontraron vacías de nuevo. El mago escapó con su magia en su distracción con la mujer.

"Me gusta tu estilo, Robin. Luchas hasta el final como un buen tonto." Klarion se acomodó las arrugas de su saco una vez que volvió aparecer, esta vez fue inteligente en guardar su distancia del ex-asesino.

En su desesperación nada parecía funcionarle a Damian. El hoyo de desesperanza en su interior lo hicieron temblar en impotencia, Damian señaló al mago y sin importarle que fuera una acción inútil, volvió a decirle lo mucho que iba a pagar el descaro que cometía. Esta vez Klarion rodó los ojos a sus murmullos y con un fastidioso chasquido de sus dedos finalmente regresó la libertad de expresarse a la voz de Damian Wayne.

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