Capítulo 6.

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El día había pasado volando, Alberto y yo la habíamos estupendo, hablamos, jugamos y nos divertimos, era agradable estar con él

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El día había pasado volando, Alberto y yo la habíamos estupendo, hablamos, jugamos y nos divertimos, era agradable estar con él.

— Me la pasé muy bien — Le dije al moreno, mientras lo acompañaba a la salida — .

— Yo también la pasé exelente, aprendí mucho — Habló mientras sonreía y llevaba una mano a su cuello — .

— Eres bienvenido cuando quieras Alberto — Habló mi tía mientras acercaba una bolsita — Son canelones, tomalos como agradecimiento por cuidar a mi niña — Dijo mientras me revolvía el cabello, y daba una vuelta para ir a su habitación — .

— Definitivamente tienes a la mejor zia del mundo — Habló mientras veía el contenido con emoción — Bien, nos veremos mañana, aún nos falta entrenamiento para la gran carrera — Me dijo con entusiasmo — .

— ¡Si! No veo la hora de que ganemos — Alce mis manos al aire

— ¡Si! — Festejamos con emoción — Te veré mañana — Hizo una reverencia, a lo que no tarde en soltar una risita — ¡Buona Notte! — Dió vuelta entre sus talones, y salió corriendo directo a su casa

Le devolví el saludo con alegría, cerré la puerta detrás de mí, y me dirijí al pasillo, estando allí, me dió curiosidad saber si había algún libro de Vespas o algo parecido, asi que me fuí a una habitación cerca de allí, dónde habían algunas cosas guardadas, abrí la puerta con un poco de esfuerzo,  observé el lugar, y empece a sacar  cajas, revise algunas, y no había nada, así que decidí mirar en todas, eso me dió también tiempo para organizar.

— ¡Ajá! — Encontré un libro con un poco de polvo en él, saque el trapito que tenía y lo limpie bien — ¡Lo encontré! — La portada tenía el nombre de "Vespas" abajo se encontraba una imagen del objeto ya mencionado, y una cubierta blanca; lo abrí encontrandome con varios ejemplares de aquellas motocicletas, hasta encontré como poder hacer una, o también, cómo repararla — Solo tendré que arreglarle un poco la tapa — Me dije a mi misma, pues, podías ver cuál desgastada estaba, hasta había un pesado roto

— ¡Oh! No sabía de la existencia de ese libro — Di un leve brincó, pues la voz de mi tía me había asustado, ella se acercó a dónde me encontraba yo — .

— Crees que te moleste que. . . Lo tome. . . — Pregunté tímida — .

— Claro que no — Río con diversión

— ¡Genial! — La abrace con emoción

— ¿Se lo darás a Alberto? — Pregunto con una mirada pícara

— ¡No, no no! Bueno si. . . Se lo mucho que le gusta. . . Así que tengo pensado dárselo cuando. . . Ya sabes. . . Cuando termine el verano y tenga que volver — Dije triste mientras jugaba con mis dedos  — .

— Podrás verlo los otros veranos — Mi tia rodeo si brazo por mi espalda, para que su mano tocará mi hombro — .

— Pero. . . Que tal si no vuelvo, sabes que ahora mi futuro esta casi cerca — mi sonrisa se borró — .

𝘼𝙢𝙤𝙧𝙚 𝙈𝙖𝙧𝙞𝙣𝙤 [Alberto y Tu] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora