𝐄𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐬𝐞 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐦𝐚𝐫
Nuestra protagonista en una de sus visitas encontrará a alguien especial, pero no será sencillo decir lo que siente
➜𝐈𝐧𝐬𝐩𝐢𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐞𝐥í𝐜𝐮𝐥𝐚 𝐋𝐮𝐜𝐚
➜𝐇𝐢𝐬𝐭...
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Caminaba por las calles de Portorosso, mientas que llevaba algunos pedidos que mi tía me había encargado. Todo era tal y como lo recordaba, los bellos colores que pintaban las casas a un seguían intactas, su belleza sus playas pedregosas perfectamente decoradas por alineaciones impecables de hamacas y sombrillas que son coloridos por los tonos pasteles.
Detuve el paso, mientras dejaba una caja que llevaba en mis manos en una de las sillas que estaban cerca de donde me encontraba, lleve mi mano a mi frente, respirando profundo, para así recuperarme de aquella bajada: voltee percatandome del chico moreno, el cual estaba cargando algunos baldes de madera.
— Ciao Alberto — Dije acercándome a él. Este solo retrocedió exaltado por mi saludo — .
— ¡__________! Digo. . . Ciaobella — Dijo la última palabra con un tono atractivo — .
Solo rei por su acción, se veía tan tierno — Trabajas mucho, no es así
— Oh sí. Últimamente mi agenda está llena — Posicionó su mano al borde del objeto de madera, pero segundos después este perdio el equilibrio cayendo así al suelo, con algunos peces a su alrededor — .
Solté una carcajada — Alberto — Lo ayude a levantarse — Sigues siendo un chico torpe
— ¡Eh! — Dijo mientras se sonrojaba — Yo. . . Claro. . . ¡Claro no!
— Bueno, yo solo digo lo que me decías en las cartas ¿Lo recuerdas? Me dijiste que un día hiciste explotar el tarro de salsa de tomate por toda la cocina, hasta cayó en el rostro al señor Malcovaldo — Musité lo último — .
— Yo. . . Yo en ningún momento escribí eso . . .
— ¡Yo sí! — Guilia llegó con una sonrisa de oreja a oreja — Debía de agregar algo más a la carta, además eso fue gracioso
— ¡Guilia! — El chico volteo con molestia mientras fruncía el ceño
— No me culpes a mí, papá me lo dijo — Hablo ella mientras levantaba sus manos en símbolo de inocencia — .
El moreno comenzó a reclamar porque había hecho aquello — A demás, yo soy el mejor cocinero de aquí
— Que sepas cocinar un huevo no te hace cocinero — Vocifero la chica — .
— ¡Ja! — El chico se acercó a mí rodeando su brazo en mi cuello — ________ quedas invitada a la mejor cena de tu vida — Mencionó confiado
— Tendré listo mi extintor — Musitó con gracia la joven
Yo aún estaba procesando todo lo que estaba pasando en esa pelea de hermanos.
[. . .]
El olor a pasta me recordaba aquellas mañanas dónde compartía con mi familia, más que todo cuando estaba aquí y cuando Giulia y yo competimos por quién probaba más platos.