Debido a una trampa, Boruto termina viajando en el tiempo al pasado.
Donde tratará de encontrar la forma de volver a casa.
Para eso necesitará ayuda, y el actual Hokage le brindará esa ayuda, pero en lo que logran descubrir la forma de regresarlo a...
-. Si ese es el caso podríamos irnos juntos.- sonrió -. Podrías acompañarme en mis viajes, así podríamos estar juntos libremente y nadie de la aldea se enteraría.
-. Si me lo pides, ahora mismo me iría contigo.- digo con seguridad.
Él negó con la cabeza y sonrió, luego puso su mano en mi mejilla.
-. Primero debes convertirte en un gran Shinobi, aún faltan dos años más para eso; cuando eso suceda podremos irnos.
Sonrío y lo acerco a mí en un abrazo, luego dejo otro beso en sus labios, el cual poco a poco se profundiza hasta el punto en que nuestras lenguas se juntan.
-. También tengo una condición.- dijo sin aliento al separarse del beso.
-. ¿Cuál es?.
-. Nada de cosas subidas de tono hasta tu mayoría de edad.- sus mejillas se sonrojaron.
Hago una mueca pero asiento.
-. De acuerdo, podré soportarlo.- sonrió y de nueva cuenta dejó un beso en sus labios, esta vez más corto -. Pero al menos podré darte besos y abrazos ¿Verdad?.- dejo un beso en su mejilla.
-. Siempre y cuando no sea uno subido de tono está bien.
Asiento con una gran sonrisa y dejo otro beso en sus labios.
-. Bien, ahora será mejor que regreses a tu casa.- se levantó -. Trata de recuperar tu ritmo en las misiones e ir a los entrenamientos.
-. Claro, ahora que estás de vuelta puedo hacerlo.- sonrío y me levanto de igual forma.
Empezó a caminar.
-. Espera, una cosa más.- voy hacia él y tomo su mano cuando da la vuelta.
Me ve con curiosidad y sonrío.
-. ¿Te gustaría salir conmigo?.- pregunto mientras me inclino hacia su mano para después dejar un beso en ella -. ¿Quieres ser el novio secreto de este chico totalmente enamorado de ti?.- sonrío al ver sus mejillas sonrojarse.
-. Sí.- desvió la mirada por unos segundos -. Quiero ser tu novio secreto.- fue su turno de darme un beso.
-. Bueno, será secreto mientras estemos dentro de la aldea, porque fuera de ella somos libres de amarnos sin ocultarlo.- sonrío y entrelazo nuestros dedos.
Asintió con las mejillas rojas y empezamos a caminar de regreso a la aldea.
Ya estando a unos metros de ella soltamos nuestras manos y caminamos a la par.
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