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El primero mayor que yo, tan divertido y encantador, sinceramente mi primer amor.
Me traicionó sin más, me hirió y lo peor es que jamás tuvo idea alguna de ello.
Pero tonto yo, que encima de mi felicidad puse la suya igual sin más, creyendo a ciegas que dejaría de doler y sería todo igual.
Ser algo sin ser nada.
Nuestro dilema, el inicio de todo.

Tan triste de saber que fue el periodo más largo en mi desastrosa vida amorosa. Mis jodidos amores fallidos.

El segundo el primer beso, con quién descubrí un nuevo mundo.
Un mundo tan pequeño como un meñique, porque no valía nada.
Que en realidad no fuimos serios, ir y venir, venir e ir, una historia confusa pero estúpida.
A pesar de ser el primer beso, su valor decayó en cada acción errónea.

El tercero, o quizá quinto, quién en realidad no sabía si me quería, pero del tercero al quinto se notaba poco a poco.

Recuerdo ya que el tercero y el cuarto fueron culpa mía, con quién creí se daría algo, pero en mi ceguera creí que pasaría.
Un mes o menos, o poco más que eso, bajo sus almendrados rostros recorrieron lágrimas innecesarias que mis palabras hicieron recorrer.
No fui duro, pero tampoco fui dulce.
Pensé sólo en mí y que no tendría importancia.
Ellos no lo saben pero siempre les pedí perdón.

El quinto, quién a pesar de la distancia el daño fue basto.
Sus órdenes imprudentes dejaron de hacerlo divertido.
Un simple error me lo hizo ver.
Error no era, pues no tendría por qué enojarse, más sin embargo, fue el primero en hacerme sentir usado.
Que al final pensé y supe al momento, su cruda verdad.
No era más que un aperitivo suyo.

El sexto, estúpido yo nuevamente al encontrar cariño a la distancia.
Su daño fue simple pero doloroso.
Al principio me usó, y a la vez siguiente también.
Porque no sabe estar solo.
Y porque imbécil yo, nuevamente, le hice sentir lo que quería sentir.
Su falta de amor fue para mí algo que debía proteger.
Y aunque avancé con él en eso, el final no fue nada bueno.
Seguía siendo el mismo, manipulador y jodido, egoísta además.
Quedé yo como el malo, pues a pesar del último trato que nos dimos, no le parecía que pudiera verme con alguien más.

Séptimo, del que ya he hablado antes. Al que su corazón rompí porque del pasado nada bueno aprendí.
Y porque siempre finge estar feliz.
Nos lloramos mutuamente, o al menos yo sí, porque no me gustaba saber que él sufría por mí.
De quién en secreto todavía pido perdón, pero tan curiosa y extraña situación, a su vez maldigo haberlo conocido.

Octavo, quién abrió más heridas, por todas las cosas que había creído haber superado.
Nuevamente, y espero vez última, me hizo sentir cómo un simple objeto para saciar sus necesidades.
Lo peor, que ni si quiera fuimos algo.
Y peor a eso aún, que yo traté de abrirme en serio a él.

Noveno, otro ser todo y ser nada, pero segundo en ser menor, que pasó fugaz e increíble.
Pero que se alejó por algo que al final incluso dudo que haya sido cierto.
Mi cuestión se dejó ver de a poco cuando el último día, cerca del último vagón, le tomaba la mano y él la soltaba.
En sí, ni en un principio ahora creo la había tomado.
Todos lo decían, hasta nuestra amiga en común, otra vez me dejé llevar.

Décimo y último hasta ahora, el primero en ser menor. Quién cometí errores pero me reforzó como persona y futuro (muy distante) amante hacerlos.
Quién me hizo sentir seguro en algo con lo que no suelo estarlo, cuyo resultado también es parte de los errores, pues se aclaró al final que aquello quería que se sintiese especial para seguir por su cuenta.
Y error suyo ser tan hueco y frío, y mentir del final, dando inicio con alguien más.

Ahora lo noto, y parecen los 10 mandamientos. Pero obviamente nada tiene que ver una cosa con la otra.
Lo único que sé, es que lastimosamente solo recuerdo los finales y lo trágico.
Pero no es culpa de ninguno, ni tampoco culpa mía.
Pero definitivamente, me hirieron y me mentí, pues la verdad, hasta con despecho hablo.

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1.- Tú

Verso 1:

Ya he visto la verdad, pero aún así sé que no fui el mejor.
Aún así, ¿por qué no pensar en mi? Sé que suelo ser dramático, pero en el fondo realmente me rompiste un poco.
No sé si tuviste mi amor, pero sí que jodiste mi corazón.

Pre - Coro:

Perdón ahora te pido.
Por idealizarte, miraba mis fantasías, y ahí todo era romántico.
Y trato odiarte ahora para olvidar todo lo demás.
Y trato no ver tus cosas pero imposible me obsesioné.

Coro:

Porque también tuve errores, jamás
quise decir que tú eras uno.
Es mi despecho que me hace hacer cosas.
Solo buscaba una disculpa, y también ofrecer una.
Te pedí no hacerme llorar, y sin quererlo terminó pasando.
Es mi tristeza que ciega, el tiempo es borrado.

Verso 2:

No solo hablo por mi, porque en serio fuiste bueno.
Aún así, ¿por qué todas las veces duramos poco?
Si me hiciste muy feliz, pero solo eran destellos, algo pasajero y no me
quejo.
Sé que no es rencor, aunque se siente similar.

Pre - Coro:

Perdón ahora te pido.
Por idealizarte, miraba mis fantasías, y ahí todo era romántico.
Y trato odiarte ahora para olvidar todo lo demás.
Y trato no ver tus cosas pero imposible me obsesioné.

Coro:

Porque también tuve errores, jamás
quise decir que tú eras uno.
Es mi despecho que me hace hacer cosas.
Solo buscaba una disculpa, y también ofrecer una.
Te pedí no hacerme llorar, y sin quererlo terminó pasando.
Es mi tristeza que ciega, el tiempo es borrado.

Bridge:

Y bailé, reí y lloré.
Me hiciste sentir especial cada una de la veces, ardí en llamas y me hiciste fuerte.
Aprendí y acepté.
Por el daño ocasionado, gracias por ser tú.
Tú, mi bienestar.
Tú, mi todo y nada.
Tú, quien quiera que seas ahora.

Pre - Coro:

Perdón ahora te pido.
Por idealizarte, miraba mis fantasías, y ahí todo era romántico.
Y trato odiarte ahora para olvidar todo lo demás.
Y trato no ver tus cosas pero imposible me obsesioné.

Coro:

Porque también tuve errores, jamás
quise decir que tú eras uno.
Es mi despecho que me hace hacer cosas.
Solo buscaba una disculpa, y también ofrecer una.
Te pedí no hacerme llorar, y sin quererlo terminó pasando.
Es mi tristeza que ciega, el tiempo es borrado.

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