Sin poder conciliar el sueño por octava noche en lo que iba de mes, Luna se acercó a la ventana con un suspiro liberador. Nunca había sido de fácil dormir; tenía demasiadas cosas en la cabeza como para hacerlo, pero el insomnio de los últimos días ya estaba superando los límites. De continuar así, seguramente se vería obligada a recurrir a la ayuda de Xing Jiu.
Asomada a la ventana, contempló en silencio la luminosidad del astro al cual debía su nombre. La noche, clara y despejada, invitaba a admirar su belleza. Luna cedió a la tentación de dar un paseo, con la esperanza de que tal vez el sueño acudiese a ella. Mientras recorría las calles desoladas de la tribu, vio una esbelta figura recortada contra la luz de la luna.
—¿Huang Tuo? —indagó dudosa, acercándose a él para reconocerlo mejor.
—¡Luna! —exclamó con alegría el sanador al verla—. ¿Qué haces aquí a estas horas?
—Lo mismo podría preguntarte yo —replicó Luna, tan seria como de costumbre y sin mirarlo.
—Solo estoy dando un paseo, porque no podía dormir. Ven, siéntate a mi lado.
—Puedo decir lo mismo —Con un gesto de disimulo, Luna aceptó la invitación y tomó asiento junto a Huang Tuo—. ¿Por qué no puedes dormir?
—He estado pensando —El expresivo rostro del sanador se ensombreció de golpe—. Acerca de mi padre y lo que implica asumir el puesto de Jefe de Los Sanadores. No sé si estoy preparado para esto.
—No te preocupes —Luna lo miró—. Lo estás haciendo bien.
—Gracias, Luna —La sonrisa volvió a iluminar el rostro de Huang Tuo—. ¿Qué me dices de ti? ¿Por qué no podías dormir?
Luna desvió la mirada.
—Tengo muchas cosas en la cabeza.
Nunca se había enorgullecido de sus habilidades como asesina; no era algo de lo que quisiera hablar, especialmente con Huang Tuo. Aunque no deseaba admitirlo, estar con él le transmitía una agradable sensación de tranquilidad y bienestar, además de proporcionarle sentimientos contra los que no tenía armas, que la confundían.
—Luna, sabes que siempre puedes decirme todo lo que quieras —El sanador le aferró una mano, sintonizando con las emociones de ella—. Ya conoces mis sentimientos hacia ti. Nunca dejarán de estar ahí.
—No deberías acercarte tanto a mí —Luna se soltó de su agarre y buscó una manera de marcharse; pero algo más fuerte que ella misma la retenía junto a él—. Esto no terminará bien para ti.
Ella lo decía en más de un sentido, pero Huang Tuo pensaba de forma completamente diferente.
—Si lo dices por tus venenos, no me importa. Sería un placer morir envenenado por tus labios.
—Eres demasiado ingenuo. Puede que eso suene muy romántico a tus oídos, pero la realidad es que la muerte nunca es placentera.
—Luna, ¿por qué no entiendes que yo te acepto tal y como eres? —Repentinamente, Huang Tuo acercó su rostro al de ella, acortando la distancia centímetro a centímetro a medida que hablaba—. ¡Te quiero! Nada ni nadie podrá cambiar eso.
Las pálidas mejillas de la Sanadora de Toxinas fueron invadidas por un súbito y leve rubor; no fue capaz de mover ni un músculo mientras su respiración se entremezclaba con la de Huang Tuo. Sus labios sucumbieron a los anhelos del deseo, encontrándose en medio de un dulce frenesí que pronto se tornó lleno de pasión. Sin dar lugar a preguntas, objeciones o cavilaciones, Luna se tendió sobre el verde césped cubierto de frío rocío. Su largo cabello negro se esparció sobre la hierba. El sanador yacía sobre ella, con su pelo rozando el rostro de Luna, viendo sus ojos brillantes como estrellas entre beso y beso. Prenda tras prenda, ambos fueron depositando sus ropas en la yerba; las manos de ella se hundían en la cabellera de él como el sol en las aguas del mar, y de los labios de ambos surgieron jadeos de satisfacción cuando las manos de la joven acariciaron la espalda desnuda de él.
La radiante luz de la luna llena era el único testigo mudo de su apasionado encuentro.
Las manos del sanador conocieron por completo el cuerpo de Luna, deleitándose con la suavidad de su piel. Ella guardó el aroma de Huang Tuo como su recuerdo más preciado, recorriendo el cuello de él con su nariz. Aferrados el uno al otro, el momento del enlace definitivo llegó de forma cuasi natural. El aire se colmó de suaves gemidos pasionales, las pieles se cubrieron de una fina capa de sudor. Las respiraciones se profundizaron a medida que llegaba el instante cumbre, en el que algo estalló dentro de ambos, llevándolos a un álgido placer que disfrutaron durante segundos; segundos que se les antojaron eternos, maravillosos, como si la vida mereciese ser vivida por el simple hecho de tener momentos así.
Luego de esto, vino la calma. La tormenta de pasiones había culminado.
Enredada en los brazos de Huang Tuo, Luna se preguntó si habría hecho lo correcto. Examinó sus sentimientos. ¿Lo amaba? La respuesta honesta a eso sería “sí”. Esa debería ser razón suficiente como para justificar lo sucedido. Pero ya no quería pensar más. De repente, se sintió muy cansada. Se limitó a cerrar los ojos, sintiéndose cálida y protegida. Se dejó arrastrar hacia el etéreo mundo de los sueños.
Y, por primera vez en mucho tiempo, tuvo una buena noche de sueño.
Lo primero que vio, al despertar al día siguiente, fue la sonrisa simpática y cálida de Huang Tuo. Por ello, no podía siquiera imaginarse que el corazón del sanador le pesaba como plomo, pues se figuraba que ella estaría arrepentida de lo que habían hecho. Él ya se había vestido por completo, pero no dejaba de abrazarla.
—Buenos días, Luna —dijo con amabilidad, moviéndose para permitir que ella se levantara—. Te ayudaré a vestirte.
—No es necesario —negó ella, levantándose y comenzando a vestirse.
Huang Tuo bajó la mirada, en un intento de ocultar la tristeza que se leía en ella.
—Si estás arrepentida de lo sucedido anoche, no te preocupes. Esto quedará entre nosotros.
—He aprendido a vivir sin arrepentimientos —Luna le hizo un gesto entre pícaro y coquero—. Huang Tuo, ¿cuándo repetiremos esto?
Una amplia sonrisa y un beso cargado de afecto fueron la respuesta del sanador.
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Estampas de Ice Fantasy
RandomCuriosidades, características de las tribus, diferencias entre el libro y la serie, opiniones diversas y cosas acerca de los personajes de esta fascinante serie china podrán encontrar en este libro, hecho solo porque no encontré uno igual.
