Capítulo 1: Parte III

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  POV: Nirvana. 

–  ¡NIRVANA BROWN! ¡¿QUE SIGNIFICA ESTE DESORDEN?! –Esa es mi mamá gritando desde el garaje.

Qué manera tan sutil de despertarme madre.

Escucho como pasos apresurados vienen hacia mi cuarto y antes de que abra la puerta me preparo psicológicamente para lo que viene.

–  ¿Me quieres explicar que hace todo el garaje lleno de pintura? – La observo de reojo aún sin pararme de la cama  – ¡Creí  que teníamos un acuerdo!

–  Lo sé, lo siento, no volverá a pasar.

–  Ya no eres una niña  – Veo como se me acerca y me quita las sábanas de encima  – Y párate de una vez, que se te hará tarde para la universidad.

¡No! ¡No quiero ir a ese infierno al que llaman universidad!

Tengo al consuelo de que hoy es viernes, lo que significa que es mi día con Damien.

Me levanto y me doy una ducha rápida.

Una vez afuera, agarro lo primero que aparezca por mi armario. Jeans ajustados, camisa floreada y zapatillas marrones, esto servirá.

Cuando bajo por mi desayuno veo a mi padre leyendo el periódico, no veo a mamá por ningún lado.

–  Hola papá, ¿Dónde está Cassandra?

–  Buenos días hija, está limpiando el desastre que hiciste en el garaje  – niega con la cabeza mientras sonríe  – Ya la conoces, no puede ver nada sucio.

–  Si, se molestó un poco por eso.

–  ¿Te quedaste hasta tarde otra vez pintando? – Me da una mirada reprobatoria

Trato de poner mi mejor sonrisa inocente  – Sabes que es lo que me ayuda a desestresarme, y la universidad me tiene atareada  – Me siento al lado de él para empezar con mi desayuno  – Estar en los últimos semestres es la muerte, esto es explotación al estudiante.

–  Deja el drama Nirvana  – Se ríe  – ¿Vas a ver a Damien hoy?

–  Oh si, cuando salga de la universidad iré a su práctica.  – No puedo evitar que se me escape una sonrisa.

–  Oh, qué bien, me le das saludos de mi parte.

–  Por supuesto.

Seguimos desayunando en silencio hasta que veo la hora.

–  Mierda  – murmuro para mí misma  – Se me hace tarde ya papá  – Me levanto y le doy un beso en la mejilla  – Adiós, despídeme de mamá.

–  Seguro, que te vaya bien rockerita  – ruedo los ojos con la mención de su apodo.

Bueno, esa es una historia divertida. Tenía 12 años cuando me enteré que había una banda que se llamaba como yo, así que me dio curiosidad e irónicamente se convirtió en mi banda favorita.

Escuchaba Nirvana todos los días, a todas horas, no les miento.  Ya tenía cansados a mis padres, así que él decidió ponerme ese apodo.

Una vez dentro de mi auto, un Daihatsu Sirion negro, me pongo en marcha hacia la universidad.

***

¿No les pasa que solo faltan cinco minutos para que la clase se termine y esos cinco minutos parecen horas? Porque a mí me pasa mucho, especialmente cuando es viernes.

Cuando por fin acaba la tortura, salgo apresuradamente del salón.

Oh si, por fin es viernes. Ya necesitaba un descanso.

An Unexpected MeetingHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora