Pov's Nirvana.
– Mamá, prometo que iré a verte esta semana.
– Mas te vale Elizabeth. – Uy, segundo nombre. – Me tienes completamente abandonada.
– Sabes que he estado ocupada con la tesis. – Digo. – Iré esta semana con Damien.
– Eso espero, hasta Damien me tiene abandonada. El que venía siempre.
– Si, te llevaremos a Lena.
– Entonces todo resuelto, los espero. – Y cuelga antes de que pueda despedirme.
Meto el teléfono en mi bolsillo y entro a mi auto.
Estás últimas semanas tienen tanto a mi como a las chicas completamente estresadas. Hacer una tesis no es fácil. Estoy contando los días que faltan para graduarme, y falta aproximadamente tres semanas. Sé que al final todo este esfuerzo valdrá la pena.
Conduzco a la fueras de la ciudad cuando mi teléfono suena así que activo el manos libres.
– Buenas tardes a la enana de mi corazón. –Río reconociendo la voz. – ¿Dónde estás?
– Buenas tardes idiota, voy en camino a la casa de Samantha ¿Recuerdas?
– Joder, cierto que ibas a pintar.
Al final terminé accediendo a pintar el dichoso mural en su futura casa.
– ¿Por qué? ¿Tenías algo planeado?
– Quería llevarlas a almorzar.
– ¿Llevarlas? –Pregunto curiosa.
– A ti y a Lena, no te ilusiones.
– Damien es hora de que consigas una novia.
– Lo mismo digo de ti, estás falta de sexo. – Suelto una carcajada.
– ¡Cállate Damien! No estoy falta de sexo, deja el tema.
– Si lo estás. –Ríe. –Será un almuerzo padre e hija entonces, hablamos después enana.
Cuelgo y le subo volumen a la música. Conducir escuchando Crazy de Aerosmith me hace sentir como si estuviera dentro del video y fuera Alicia Silverstone. Incluso me hace desear tener un convertible.
Estaciono frente a la entrada observando la casa.
Es de dos plantas, con una fachada moderna color marrón y negro que por fuera se ve muy bien.
Toco el timbre y me abre Abraham, luciendo como si acabase de salir de la ducha.
– Hola, vengo a trabajar. – Saludo.
– Si, algo de eso me dijeron. – Dice serio. – Pasa.
Paso y observo la sala de estar. Para ser una futura casa hay varios muebles.
– Creía que todavía no se habían mudado.
– No nos hemos mudado, son cosas que Samantha va comprando.
– Claro. – Asiento. – ¿Dónde está ella?
– Tuvo que irse, pero me dejó por escrito todo lo que quiere. – Me tiende una hoja de papel.
Básicamente que pinte un atardecer en la playa, que según lo que está escrito es su lugar favorito en el mundo, y con el papel venía anexo una foto.
– Intuyo que esto es lo que quiere. –Señalo la foto.
– Si, eso es de nuestro viaje a Bora Bora.
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An Unexpected Meeting
RomantikHeather Reynolds, la fotografía es su pasión, ser odiosa es su vocación. Nirvana Brown, sarcástica por nacimiento, artista por excelencia Shannon Hamilton, tímida normalmente pero en el escenario es otra persona. Tres chicas totalmente diferentes...