Capitulo uno

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Capitulo uno







Narrado por Antón








26 de agosto del 2014









Las risas son tan fuertes que se escuchan perfectamente sobre la música. Hoy fui al club privado junto a Lorenz y Drake, este último hizo un chiste que nos mantiene a todos riendo, incluida a cinco chicas que acabamos de conocer. La rubia de rizos me lanza claras indirectas con los ojos color azul, indirectas algo directas.

Lorenz baila en medio de una pelirroja y una morena, parece muy divertido en su sandwich con las dos. Drake por su parte, también en el medio de dos, les susurra algo en el oído de cada una, y por las sonrisas son cosas atrevidas. Siento la mirada de la rubia sobre mi, así que vuelvo los ojos a ellas y le guiño uno antes de caminar a los baños.

Hay algún que otro chico en el baño, así que sin hacer fila me acerco a uno de los retretes y espero que toda la sustancia que desea salir de mi cuerpo se vaya. Cierro los ojos porque me siento cansado, la noche de ayer no pude dormir, siento un gran peso sobre mi, y ni siquiera sé porque. Una sonrisa de labios carmesí aparece en mis pensamientos, son labios normales, pero desde luego se son apetitosos. La inspección en mis pensamientos sube hasta unas pecas en los pómulos y una nariz fina, un par de ojos verdes lo acompañan, los toquen de mi mano en mi pene mientras lo sostengo para orinar podría decirse que hacen una especie de masaje que me ayuda a empalmarme. Unas hebras de cabello rojizo medio anaranjado caen por su frente y un jadeo en voz baja escapa de mis labios mientras alejo un poco la imagen, de manera inmediata alejo de mi mano de la zona de peligro, abro los ojos espantado como un niño de una pesadilla.

Aclaro mi garganta y me subo la cremallera, me acerco al lavamos para limpiar mis manos y luego por el secador listo para salir y con una leve erección en mis pantalones ¿Qué carajo fue eso? Creo que la falta de sueño me está jugando una mala pasada y esta  enredando mis pensamientos con ideas absurdas. Al salir de baño la chica rubia me esperaba en la entrada con los brazos cruzados haciendo que resalten sus pechos. Continúa con una sonrisa de oreja a oreja y unos ojazos de azul brillantes.

-Creo que de verdad te atraigo mucho como para que esperes a que termine de orinar- comento alto por sobre la música regalándole una sonrisa ladeada

Dice algo, pero por la música no logro entender y le pido que repita, rueda los ojos riendo y se pega a mi, creo que todo fue planeado. Sus labios rozan con mi oído y su aliento me hace cosquillas, aunque no me rio, volvería todo el ambiente que ella a intentado que sea sensual, a la mierda, aunque yo solo siento que es un rato más.

-Podríamos decir que me gustas mucho, como para que te abra las puertas de mi casa, no sé si me entiendes- susurra en modo seductor pegando por completo su cuerpo al mío y posando sus manos en mis hombros bajando por mis brazos.

La chica es muy bonita, y desde luego confiada en ella misma, extrovertida y coqueta. Puede resultar bien intentar algo esta noche con ella.

Llevo la mano retirando el cabello que cae sobre su pecho por detrás de los hombros dejando estos al descubiertos, me agacho dejando un beso en el tatuaje del hombro derecho, mis labios van armando un rastro de besos por el cuello, mandíbula, mejillas y por últimos labios rosados. Llevo las manos hacia su cielo agarrándolo fuerte y cargándola aferrando sus dos piernas a mi cintura. Doy vuelta atrás de nuevo al baño de caballero que se debe encontrar vacíos,entramos a unos de los diminutos cuatro por cuatro de metros donde se encuentras los retretes, bajo la tapa y me siento con ella sobre mí con las piernas a cada lado, ya está abriendo la puerta.

Metido en un enredo. Saga Dämonen, segundo libroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora