Capítulo 12. En el hospital

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Me despierto y compruebo que esto no sea un sueño.

No, confirmado, ahí está él, sentado en la butaca de la esquina, reposado en su brazo, con los ojos entreabiertos, luchando por no dormirse, con la excusa de mantenerme vigilado.

Me levanto de mi cama, él ya se había dado cuenta de que estaba despierto.

—Buenos días, creí que hibernarías—su hábito de pésimas bromas aún no había cambiado.

—¿Qué haces aquí?, deberías descansar, parece que estés muerto—le respondí bostezando.

—No podía dejarte aquí solo, no se me olvida que eres sonámbulo y pensé que algo malo te pasaría si no te vigilaba, harán unas dos horas me di cuenta de que los médicos están por los pasillos, pero aún así no te vas a librar de mi—hablaba lentamente y su voz sonaba tan suave como el algodón.

—Que bobo—decía mientras me reía.

Una enfermera interrumpió nuestra charla matutina.

—¿Señor Doblas?—

—Sí, soy yo, ¿qué pasa?—

—El médico quiere hablar con usted, por favor, pedimos que el acompañante salga de la sala, sólo serán unos minutos—la chica parecía saber tratar con las personas por su forma de hablar.

—Claro, no hay problema, Doblas, estaré esperando fuera, ¿o mejor quieres que me vaya?—pregunta tonta, él ya sabía lo que le iba a responder.

—Si no tienes nada que hacer, por favor quédate—

El médico entró en la sala, era un hombre grande, un poco menos que Vegetta, era de piel clara, contaba con una barba no muy larga y pelo color café. Tenía pinta de ser fuerte, pero al mismo tiempo algo dulce, un tipo algo curioso.

—Buenos días, señor...—por más que buscara, no había nada en su vestimenta que indicara su nombre, ni una chapa.

—Reborn, llámame Reborn—su voz indicaba seguridad, parecía que el tipo sabía bien lo que hacía.—Tú eres Rubén, ¿verdad?

—Así es, ¿me quería decir algo?—

—Primero que nada, ¿cómo se encuentra?, me dijeron que lo suyo fue bastante grave, espero que esté mejor—mientras él hablaba yo asentía.

—Ya me encuentro mejor, solo tengo un par de cicatrices, pero no es nada, cómo cuando te caías en el colegio—

—Me alegro, te queríamos informar que si ya estás bien, te podemos dar el alta para que vuelvas a tu casa, solo que no podrás realizar algunas de las actividades de las que hacías antes en las cuáles estuvieras ejerciendo algún tipo de fuerza—

—¿Minar cuenta?—

—Por supuesto—

—Vaya por dios, y cuando tendría que irme?—

—En un par de días ya tendríamos todo el papeleo listo, ¿vives solo o con alguien más?—el médico apuntaba todo lo que decía en un cuestionario.

—Solo, ¿por qué lo dices?—

—¿Tienes familiares o amigos que vivan cerca?—

—Sí, de hecho la persona fuera de la sala vive al lado—

—Ok, le cuento lo que les digo a las personas en tu situación actual. Para usted, va a ser mucho más difícil poder realizar las acciones cotidianas dada su situación física actual, así que a los pacientes en este estado, les recomiendo que vayan a casa de sus familiares, amigos o pareja, para que puedan ayudarles a realizar estas acciones tan simples, que en este estado se vuelven tan difíciles—

—Podría llamar a mis padres, ellos se podrían quedar en mi casa hasta que me sane por completo—

La puerta de la habitación se abrió y tras ella estaba Vegetta, al parecer escuchando la anterior conversación.

—Lo siento, no pude evitar escuchar lo que decían, Rabis, te podrías quedar en mi casa el tiempo que quieras, no hay necesidad de llamar a tus padres, están bastante lejos—sí, Vegetta todo un cotilla, nadie lo diría eh.

El médico me miró a mí, luego miró a Vegetta—entonces, ¿estarían dispuestos a vivir en la misma vivienda?—

—Por mi parte, me parece bien—a Vegetta se le iluminó la sonrisa que intentaba ocultar.

—A mí me parece perfecto—

—Perfecto, tenéis un par de días para recoger lo que necesites de tu casa y llevarlo hacía la casa de este señor—el médico me iba explicando todo mientras nos miraba.

Mientras tanto, Alex y Fargan, cuidaban sus espaldas, no les extrañaría que Vegetta apareciese y los apuñalara.

—Me cago en la mierda Alesby, nos va a matar—Fargan se había quedado en casa de Alex durante los días después de que Vegetta descubriese lo de Rubius, y su estancia en el hospital.

—No me digas Fargan, no me digas, tenemos que arreglar esto—Alex se paseaba de un lado a otro de la habitación, pensando en voz alta.

—¿Cómo?—

—¿De verdad crees que si lo supiera estaría aquí?—Alex se estaba poniendo nervioso.

—Joder macho, yo que sé, a veces eres muy raro—

Allí estaba ella, atenta escuchando la conversación, como siempre, con la mitad del cuerpo dentro del agua para que nadie notara su presencia.

Se escucharon varios golpes en la ventana, Fargan no tenía ni idea de que era aquello o de dónde venía, bien sabía Alex que se trataba de su llamada secreta, o "secret call" según Aro.

—Un momento Fargan, creo que se colaron ratas, ahora vuelvo—cuando Aro escuchó eso, lo primero que hizo cuando vio a Alex fue pegarle una colleja.

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Aquí está lo prometido, quizás en esta semana suba también el capítulo que corresponde a esta semana.

Vegetta:

Vegetta:

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El Beso (Aroxby)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora