Orenji-iro wa kakushin, aratana hajimari o imi shimasu
Una semana había pasado desde el día de lluvia donde la pareja se había reunido para ver aquella serie.
Ese día cierto nipón se encontraba atendiendo el establecimiento de su tía mientras ella se había llevado a su mascota a una revisión con el el veterinario.
— Ten, un calpis — le dijo el peli negro a su amiga rubia, quien había decidido acompañarlo para que no estuviera solo. — Gracias, Hiro.
— Oye, estaba pensando en ponerte algunas otras reacciones químicas en tu bolso. Tal vez algo como: azufre, carbón, nitrato de potasio — comentaba el chico.
— ¿Quieres hacer explotar todo?
—Sí, creo que mejor desecho esa idea.
— Pero, si estoy abierta a que añadas más reacciones químicas, pero debemos de investigar antes de poner algo a...
La conversación fue interrumpida por un par de primos que iba entrando al establecimiento. La rubia miro a su amigo y lo tomo de la mano, sabía perfectamente que el chico había citado a la persona lo que aconteció que estuviera destrozado en tan sólo un verano, debía admitir que no lo conocía pero ya lo odiaba y ganarse el odio de Honey era porque debías de ser una terrible persona.
— ¿Qué les sirvo? — pregunto el japonés, al final era su trabajo.
— Un té verde y un sakura — contestó la chica, Hiro asintió. Acercandose a la cafetera para calentar un poco de agua para la bebida, para después buscar las plantas que ocuparía, en este caso flor de cerezo y hojas de té verde, además de algunos otros ingredientes que ocuparía para ambas bebidas.
— ¿Para qué nos citaste? — pregunto la mexicana.
— Hablar — les dio a ambos parientes las bebidas. — No buscaré ser su amigo, pero esta guerra fría que hemos tenido durante un año ya me arto, así que hablemos aquí y ahora.
El nipón miro al mexicano que no había dicho ninguna sola palabra.
— ¿Te acuerdas que "te enseñe a ver los colores en tu vida"? — el mexicano asintió. — El color naranja representa innovación, así que deja de estar de antipático y habla.
— Lo siento, por decirte todo eso... — Por fin hablo el moreno.
— No te perdonaré aún, sin embargo ya no te odiare por ello. Debo de dejar de ser la víctima y recuperar mi vida además si vas a formar parte de ella está bien, por algo estamos en el mismo lugar, cuando nos conocimos.
El mexicano asintió.
— Disfruten las bebidas, no es por presumir pero a Hiro siempre le quedan muy buenas — les sonrió con cortesía la rubia, aunque sólo fue vista por la mexicana.
ESTÁS LEYENDO
Colors III (Quinto libro)
FanfictionEstamos donde todo empezó. Con un extranjero enamorado de un chico local, el cual debe aprender a ver los colores en su vida.
