Capítulo XVII

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¡No me lo puedo creer!

Al fin tendré unas vacaciones para poder relajarme y pensar tranquilamente en todo, sin ninguna distracción ni que me influya el sexo en mis decisiones.

Como Derek se va a enfadar de todas formas, prefiero que pase el viaje tranquilo y que después venga la bronca del siglo. Aunque él se lo merece...

Ya solo queda esperar que el vuelo directo a Argentina me deje sano y a salvo...

¡Y encima en primera clase!

Rebusco en mi mochila para ver si tengo mi almohada, y la encuentro junto a una pequeña nota de Scott.

"Casi te dejas a Almohadita.

Buen vuelo, Bilinski.

P.D.: Llámame."

Oh, Scotty... Pequeño terrón de azúcar. Se acuerda de todo. Ya le hecho de menos.

- Señoras y señores, les informamos que deben apagar sus móviles temporalmente para que podamos efectuar el despegue. Gracias.

Ya se están dando los últimos avisos y las comprobaciones. Yo me recuesto con mi almohada y me pongo un antifaz negro que regala la compañia junto a otros enseres.

Los motores empiezan a coger velocidad, pero no me molesta y sigo con mi siesta.

Los ruidos exteriores me resultan relajantes.

Algo pasa.

Creo que llevamos cinco minutos a punto de despegar y el avión no se mueve.

El sonido de los motores empieza a cesar hasta que se detienen completamente.

Me quito el antifaz.

Veo como una azafata se acerca a la puerta de la cabina y empieza a hablar con el piloto del avión.

Y la joven no para de mirarme de reojo.

La azafata se acerca, nerviosa y sudando. Parece que está a punta de pistola.

- ¿Señor Stilinski? - Consigue decir con voz dulce después de tragar saliva por la vergüenza.

- ¿Si? - Contesto. - ¿Ocurre algo?

- Me temo que debe abandonar el avión, señor.

- ¿Qué?

¡¿Cómo que abandonar el vuelo?!

- Debe de abandonar el avión, señor. - Ahora lo repite más firme y seria.

- ¿Porqué? ¿Qué pasa?

- Abandone el avión y recoja sus pertenencias. Las maletas las puede recoger en la entrada de el aeropuerto.

- No voy a irme sin una respuesta. - Le contesto abrazando con fuerza mi almohada y haciendo un mohín serio.

- Señor Stilinski...

- ¡¿Qué?!

- No me haga llamar a seguridad. Baje ahora.

- ¡Adelante, llame a seguridad! Va de farol... - Y me vuelvo a echar hacia atrás en el sillón de primera clase.

La azafata se acerca a un telefonillo que se encuentra junto a la cabina y da luz verde a seguridad para que me saquen del avión.

Dos hombres bastante fuertes y uniformados suben al avión.

Botines brillantes y negros, pantalones pitillos y polo de manga corta también negros, pinganillo...

¡Son Ethan y Logan!

- ¡Oh, no... Ni se les ocurra...!

Logan me agarra por el brazo y tira de mí para sacarme del avión. Ethan recoge mi mochila y la almohada.

50 Triskeles: De Hale.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora