EPÍLOGO (parte 4)
Para su gran fortuna, el ascenso en el trabajo fue autorizado, con él un aumento en su sueldo, la vida de Junsu iba viento en popa y eso lo tenía bastante contento, tenía muchas expectativas sobre su futuro profesional, aunque el amoroso lo tenía en pausa, decidido a estar solo un tiempo. Era popular, las invitaciones a salir no faltaban, pero ahora las estaba rechazando
Un viernes por la tarde, mientras se preparaba para salir de la oficina recibió una visita de sus amigos, antiguos compañeros del Colegio, llegaron de sorpresa
— Nos enteramos de tu promoción por Wooyoung ¿cuándo pensabas decírnoslo? —inquirió uno de ellos, un poco ofendido
— Lo siento, he tenido muchas cosas en la cabeza, pero me alegra que estén aquí —respondió avergonzado— ¿Quiénes vinieron?
Otro de los chicos mencionó a los presentes, Kim se sintió un poco triste de no escuchar a quien fue su cuñado por tanto tiempo, pero no le extrañó tampoco, se alejaron mucho después que él y Eunwoo terminaron
— Vamos a comer —propuso otro para calmar el ambiente— Viene mi chófer, nos llevará a donde le digamos
— Sí, está bien
Los chicos salieron de ahí rumbo al auto y subieron, indicaron a donde querían ir y partieron enseguida, a medio camino hicieron una parada técnica, se detuvieron en una gasolinería a cargar. El empleado del amigo de Junsu bajó del auto para programar la máquina, acercándose a un empleado después
— ¿Podrías revisar el aire de las llantas?
— Por su puesto —respondió el hombre.
Se acercó al automóvil señalado con el calibrador en la mano, pero en cuanto vio a través del cristal del vehículo un rostro familiar se paralizó por completo. En un mundo pequeño de casualidades grandes se volvían a encontrar, aquel empleado era Yoochun
Los años habían pasado sobre el joven, pero aún tenía ese rostro campante e inocente, en su edad adulta, se parecía más que nunca al Junsu del que se enamoró, al que hizo caer en la locura por culpa de su egoísmo, pero ahora reflejado en su único hijo, del que se enamoró a pesar de ser prohibido
— ¿Está bien la presión de las llantas? —cuestionó el chófer del amigo de Kim a un paralizado Park, perdido en las facciones hermosas del joven frente a él
— Yo, lo siento —alcanzó a decir, alejándose rápidamente de ahí, haciendo molestar al empleado
Dentro del auto, Junsu alcanzó a escuchar una voz que le resultó familiar, poniéndose en alerta abrió la portezuela y salió, sujetándose de la carrocería
— ¿Le ayudo en algo? —preguntó el chófer
— ¿Estuvo aquí alguien? —inquirió con voz desesperada, intentando percibir un reconocido olor, pero fue en vano
— El empleado, pero se fue sin hacer lo que le pedí —explicó molesto
— ¿Cómo era? ¿sabe su nombre?
— ¿Está todo bien? Se ve pálido —observó sorprendido, el chico parecía que vio un fantasma, claro, si pudiera ver
— Solo dime como era, por favor —suplicó aturdido. Lo último que supo era que Yoochun tendría 9 años de prisión, pero sabía que a veces puede ser menos tiempo
— Un hombre de mediana edad, yo diría que unos cuarenta y ocho años, no muy alto, nariz perfilada, labios gruesos, no sé que más decirle que sepa identificar sin ver —habló con tacto
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INSANO
FanfictionJunsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel
