«El chico nuevo»
Canadá - Nelson
Allyson.
Me desperté por el sonido de la alarma de mi teléfono, con mis ojos aún cerrados cogí mi teléfono para poder apagar aquel sonido que tanto odiaba, me senté en la cama para revisar algunos mensajes que tenía de elizabeth que no había leído a noche diciendo que me iba a esperar enfrente de la universidad, tenía algo importante que decirme.
Sin más rodeos me levanté de la cama para dirigirme al baño y me mire en el espejo, era una chica con la piel limpia casi nunca me salian granos no se digamos que es por la genética, me cepille los dientes y me dirigí a la regadera para tomar una ducha rápida.
Salí del baño, para elegir el tipo de ropa que me iba a poner, me fui por algo básico, un short alto, un suéter (el clima era un poco frío), medias largas que sobrepasaban mis rodillas y unas Vans. Me dirigí a mi espejo para peinarme no era de hacerme peinados me daba pereza así que solo lo peine un poco, tampoco era de maquillarme así que solo me coloco un poco de cada cosa. Mi mamá me llamo para que bajara a comer, me eche un poco de perfume y baje.
Cuando estaba en las escaleras escuché algunas risas que provenían de la cocina, cuando llegue a ella ví a Elizabeth hablando con mi madre sobre algún tema que la verdad no me interesaba mucho, podría describir a Elizabeth como una chica pálida, de ojos verdes claro, alta como de 1.70, su cabello era negro y liso con ciertas ondas en las puntas, era delgada pero con muy buenas curvas y era muy atractiva, era una chica divertida y de ocurrencias un poco locas y torpes, ella es mi mejor amiga desde los 10 años, a estado ahí para mí siempre y escuchar mis problemas o cuando estoy de lo peor.
Nos conocimos en un parque un jueves, estaba haciendo fila para poder comprar un helado, delante de mi estaba ella con un chico un poco más alto que ella a su lado, eran similares a lo que asimile que era su hermano cuando ella pidió su helado y lo tomo su hermano con una acción torpe la empujó y a ella se le cayó su helado por lo que empezó a llorar y su hermano se la llevó a un banquito que estaba por ahí cerca, el le ofreció del suyo intentando calmarla pero ella se negaba, pedí mi helado de pistacho y vainilla, y camine un poco hasta quedar cerca de ellos dos, los mire por un momento sintiendome un poco mal por la chica, yo estiré mi brazo ofreciéndole de mi helado, pero, ella dudo por unos segundos para después tomarlo y darme una sonrisa.
Después de unos minutos ella me agarró de la mano —¿Quieres jugar con nosotros en el castillo?— propuso.
Yo la miré con un poco de pena y mis cachetes colorados, luego miré a su hermano quien me daba una mirada esperando mi respuesta —Bueno..si.. está bien— murmure.
Ella y su hermano sonrieron y salieron corriendo al Castillo, y yo les seguí, jugamos toda la tarde ese día en aquel parque, y desde ahí nos hicimos mejores amigas.
En fin, ella estaba cerca de mi madre contándole cosas de la universidad, mientras mi madre fregaba los platos y algunos vasos y se ría de sus historias torpes, ella voltio y me vio con una cara sonriente.
—Ally— hizo un pequeño grito seguido con un chillido para irme a abrazar.
—Hola Eli— le dije mientras le correspondí el abrazo con una sonrisa dulce.
Mi mamá nos miro con una cara de felicidad —¿Quieren un poco de huevo frito y pan tostado antes de ir a la universidad?
—No madre, comeré cereal con un poco de leche, es rápido— respondí.
Mi madre me miró con los ojos entrecerrados.
—¿Bueno y tú elizabeth?— volvió a preguntar
—No gracias ya desayuné un sándwich en mi casa— respondió con una pequeña sonrisa.
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Los Giordanos
VampireAllyson era una chica normal con una vida no muy distinta a las demás,en un pueblo tranquilo y humilde. Pero pronto llegaría algo inesperado a su vida, Los Giordanos... ¿Podrá mantener su vida normal luego de haberse cruzado con ellos?
