†capitulo 18†

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«La desición»

Allyson

Estaba en la habitación en dónde Aspen me había dejado hace unos minutos, pensado en la tragedia que podía pasar, estaba indignada.

Pérdida.

Melancólica.

Gélida.

Todos mis sentimientos revueltos. Sentí las gran ganas de vomitar.

Me pare rápido tapándome la boca para no estallar todo en el piso, y llegué al retrete, vacíe todo ahí.

No fué mucho, ya que no había comido casi nada.

Me senté y pegué mi espalda contra la pared, cerré los ojos, intentando calmarme, mis ojos amenazaban con echarse a llorar, pero no quería llorar, debía ser fuerte por mí madre, mi única familia, quién me apoyaba en todo, quién estaba ahí para mí siempre, y a pesar de que no la veía todos los días, sabía el gran esfuerzo que hacía para darme todo lo que quisiera, ella me consentía, era su niña, su bebé, su única compañera, y yo la había dejado sola, de haber sabido que eso pasaría no hubiese ido a ese estúpido viaje, la rabia se hacía cada vez más grande, pensarlo me mataba, era como mil flechas estrellándose contra mi corazón, me dolía, me quemaba, el acto impulsivo de quemar la casa, no me traje ninguna foto, ni mis álbumes, nada que me recordara a ella, solo la pulsera que compartíamos que eran iguales, el símbolo del Jing y el Jang. Me detesto por no haber estado ahí y protegerla hasta el final, habría luchado sin importar que, mi madre era joven aún, ella no merecía morir así, ella era una buena persona, amable, atenta, cariñosa, nunca juzgaba a los demás por su apariencia, y sabía tomar las cosas con calma.

A veces la vida es injusta, y te quita lo que más quieres.

En mi caso esa era yo, la de algunas veces.

No digo que mi vida fué horrible, de echo fue la mejor, me divertí como quería, nunca tuve problemas, mi vida fue bastante tranquila y positiva, nunca me eché a perder, y cada minuto lo valía, siempre daba lo mejor de mi y si quería algo, luchaba por ello, nunca me dí por vencida, al menos sin intentarlo unas tres veces.

Y eso es lo que haré.

Venganza.

Me levanté del piso para ir a buscar a Aspen cuando ví la ventana del cuarto abierta y la brisa pegando en las cortinas.

Era raro Aspen las había dejado cerrada.

Me giré y también ví la puerta abierta de la habitación, alguien había entrado y salido de cualquier manera.

Me asomé en la puerta y no había nadie por el pasillo, todo estaba muy callado, y había una mala sensación en mi estómago, sabía que algo no andaba bien, cuando casi cierro la puerta fué que reaccioné de que no estaba bien, y cuando me fui a echar a correr, solo sentí un golpe en mi cabeza y vi todo negro.

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Me dolía.

Sentía dolor.

Algo intenso.

Me desperté, y lo que ví a mi alrededor me espantó, estaba sumergida en completa oscuridad, me sentía mareada y me dolía un poco la cabeza, intenté moverme un poco pero mis manos estaban atadas al igual que mis pies y tenía mi boca tapada con algo, al parecer un pañuelo.

Me alerte al escuchar como alguien abrió una puerta y lo escuché toser un poco, camino hasta cierto punto y encendió la luz que estaba encima de mi y lo ví.

Los GiordanosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora